Juan Brunetti
martes, 17 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
Acerca de los intereses del primer Kuhn
Resumen
En su primera etapa Kuhn se interesa por temas relacionados con la psicología de los procesos cognitivos. Este interés lo acompañará hasta el final en sus estudios acerca del desarrollo científico. Destacar lo anterior reorienta la lectura de Kuhn desde una perspectiva naturalizada y menos sociológica. La naturaleza de los procesos cognitivos es un tema presente en Kuhn, reconocerlo permite pensar la discusión respecto a la forma en que se vincula con su epistemología.
Abstract
In his first stage Kuhn is interested in subjects related to the psychology of the cognitive processes. This it will accompany until the end his studies about the scientific development. To emphasize the previous thing reorients the reading of Kuhn from a naturalized and less sociological perspective. The nature of the cognitive processes is a present subject in Kuhn, to recognize it allows to think the discussion with respect to the form in which it ties with his epistemology.
La relación temprana entre Kuhn y la psicología del conocimiento
En 1940 Kuhn comenzó a estudiar física en Harvard. Durante este período comenzó a mostrar interés por la filosofía. Sobre esto ha confesado que Kant fue para él una revelación, en particular el tema de las condiciones del conocimiento, “la noción me arrastró”[1] confesaría mucho después. Pero la filosofía no era el único interés de Kuhn fuera de la ciencia. El problema del conocimiento científico estuvo en su mente desde muy temprano, Kuhn confiesa haberse interesado desde el principio por saber qué es lo que pasa con los científicos y sus elaboraciones conceptuales. Estas cuestiones lo llevaron a realizar muchas lecturas de Piaget. En 1948 Thomas Kuhn comenzó su trabajo en la Society of Fellows. Mientras realizaba su tesis dedicó gran tiempo a su formación como historiador. Según confiesa fue una época dedicada a diversas lecturas. Por entonces, leyendo una tesis de Merton, Kuhn descubrió a Piaget.
“Una nota encontrada, por casualidad, al pie de una página, me condujo a los experimentos por medio de los cuales, Jean Piaget, ha iluminado tanto los mundos diversos del niño en crecimiento como los procesos de transición de un mundo al siguiente.”[2]
Algo significativamente parecido había en cómo descubría Piaget que pensaban los niños y cómo los científicos desarrollan sus teorías:
“Y leí un montón de cosas suyas, empezando por su Mouvement et vitesse. Y pensaba todo el rato, ¡madre mía!, estos niños desarrollan las ideas del mismo modo que los científicos, salvo (...) que se lo están enseñando, les están socializando, no es un aprendizaje espontáneo, aprenden lo que ya está disponible.”[3]
En las Conferencias Lowell[4] señalaba que, en el estudio del método, hay que incorporar el estudio del agente de la teoría, entiéndase por tal tanto al individuo como la comunidad (Mayoral de Lucas, 2004: 198). Allí planteaba que el lenguaje es lo que conecta al individuo con el grupo a través de la teoría. Una teoría es un lenguaje compartido por numerosos individuos, incluso a lo largo de mucho tiempo. Por lo tanto, por más que se objetive, la ciencia surge de las condiciones epistemológicas de los sujetos.
“A lo largo de su etapa como fellow, Kuhn explorará las condiciones epistemológicas del científico desde diversos puntos de vista (lógico-semántico y psicológico, principalmente).”[5]
En su primera etapa Kuhn ha atendido a las cuestiones cognitivas dándoles un lugar de preeminencia. En La revolución copernicana (1957) intuía que en un cambio de esquema conceptual debía haber más que problemas estrictamente científicos y se preguntaba por el motivo que lleva a los sujetos a cambiar un esquema exitoso por otro. Las razones pueden ser epistemológicas e inciden en ellas variables históricas. Sin embargo, comprender mejor esos cambios implicaría descubrir cómo es que son psico-cognitivamente posibles. En La estructura de las revoluciones científicas (1962)[6] volvía una y otra vez a reflexionar sobre cómo los científicos concretos vieron y resolvieron sus problemas y dieron lugar a nuevos modos de entender la ciencia gestando cambios revolucionarios (Kuhn, 1962b/2002a: 99, 144, 210, 238). Por otra parte, debemos convenir en que si una comunidad cambia sus convicciones paradigmáticas es porque se han ejecutado para ello operaciones psicológicas en sus miembros. Por presión de grupo o sin ella el individuo pone en juego factores cognitivos que el cambio exige. Sabemos que los miembros de una comunidad científica, en el período de revolución, se van “convirtiendo” primeramente de a uno y hasta en algunos casos podríamos ubicar al que comienza la serie. ¿Cómo es que la ciencia cambió su punto de vista de un objeto balanceándose de una cuerda, de modo que pasara de ser un cuerpo que se desplaza de una posición superior a una más baja hasta llegar a su reposo natural con dificultad, a ser un péndulo?
“¿Por qué tuvo lugar ese cambio de visión? Por el genio individual de Galileo.”[7]
También es cierto que Kuhn ha propuesto un cambio en masa de la comunidad en donde la mayoría podría convertirse en un golpe de mando revolucionario. Por supuesto que al historiador de la ciencia le interesa destacar esos momentos en que ciertas teorías adquieren confiabilidad y son validadas públicamente por parte de la mayoría de los científicos. Pero ¿acaso ese proceso masivo elimina de los individuos la exigencia operacional a nivel psicológico en sus mentes, el compromiso con un grado de racionalidad y la necesidad de comprensión? Probablemente esos procesos inmanentes en los que unos empiezan a aceptar el punto de vista de otros sea el mayor aporte de racionalidad que el individuo realiza en los cambios revolucionarios.
A pesar de que Kuhn haya manifestado su interés en la psicología social no ha dejado de suministrar ejemplos acerca del funcionamiento cognitivo del sujeto científico particular y, podría decirse, que una de sus preocupaciones ha sido dar cuenta de lo que sucede en la mente del científico, tanto en el período de ciencia normal como en los procesos revolucionarios. El Kuhn historiador no se ha limitado al relato de los hechos. Su estilo está lleno de insinuaciones respecto de lo que podría suceder en el interior del científico, como si pretendiera leer sus mentes.
“Yo pensaba –perdónenme– que, con la posible excepción de Koyré, y quizá incluso ni eso, era capaz de leer textos y meterme en la cabeza de las personas que los escribieron mejor que ningún otro en el mundo.”[8]
Lo que pretendo destacar aquí es que la investigación de Kuhn acerca de la historia de la ciencia lo ha conducido inevitablemente hacia el terreno de la psicología del conocimiento del investigador.
La noción de esquema conceptual en La revolución copernicana
En la primera obra histórica importante de Kuhn, La revolución copernicana (1957), encontramos en germen muchas de las ideas que desarrollará después. Una de ellas es la noción de esquema conceptual que será un prototipo de lo que después denominará paradigma. El esquema conceptual obliga a planteos de tipo psicológicos o cognitivos. Un ejemplo de esquema conceptual es el universo de las dos esferas (tal como califica Kuhn al modelo que opone a un centro fijo –correspondiente al globo terráqueo–, la esfera de las estrellas fijas girando alrededor en el extremo del universo). Este modelo, o esquema conceptual, adquirió tal autoridad y solidez explicativa que no fue sometido a discusión durante siglos.
Sin pretender definir qué cosa debe entenderse por esquema conceptual Kuhn nos aclara que es un producto de la imaginación humana (Kuhn, 1957/1985: 65). Esto no significa que no hubiera datos empíricos que lo sostuvieran, pero el esquema posibilita ir más allá de los datos observacionales.
Las funciones principales de un esquema conceptual son de dos tipos:
1) Psicológicas: en tanto brindan tranquilidad y seguridad, marco necesario para desarrollar las actividades humanas. En este aspecto el esquema conceptual permite mantener el mundo cotidiano en un clima de confianza fundamental respecto de las creencias acerca del significado de la existencia, de lo que es el mundo, sus posibles comportamientos y la relación que el hombre tiene con sus dioses (Kuhn, 1957/1985: 29).
2) Lógicas: referidas a una especie de economía que proporciona todo esquema conceptual. Este esquema funciona como un modelo que fija una organización tal de las cosas a las que éstas se deben acomodar. Según Kuhn el principio de economía aquí descrito es un criterio lógico. Los datos observacionales se integran y, más aún, no deben memorizarse porque pueden deducirse. A tal punto que:
“(...) las observaciones pueden derivarse del modelo.”[9]
Este fin pragmático está plenamente justificado por la coherencia teórica que otorga el esquema conceptual al integrar y sistematizar con una lógica interna los datos. Todas las observaciones de los cielos del hombre antiguo quedaron integradas en esa lógica de las dos esferas.
Ahora bien, como consecuencia de ambas funciones nos encontramos con la posibilidad de trascender el mundo conocido. El esquema conceptual permite establecer cómo debe ser el mundo en aquellas regiones que no han sido exploradas. En este sentido actúa como una guía, indicándole al científico hacia dónde debe dirigir su atención y lo que puede esperar encontrar (Kuhn, 1957/1985: 70). Una vez encaminada la investigación, orientada por el esquema conceptual, los nuevos conocimientos se incorporan a él formando un todo más amplio y eficaz.
Una de las cuestiones que aquí plantea Kuhn es que la aceptación del esquema conceptual es una suposición y una cuestión de fe (Kuhn, 1957/1985: 68). El esquema conceptual ptolemaico está ligado al significado y la comprensión que adquiere el lugar del hombre en el mundo y en relación con los dioses. Sin embargo, Kuhn sostiene que el hombre de ciencia está involucrado en esa creencia de un modo “científico”, ya que utiliza un esquema conceptual con pleno convencimiento del mismo:
“El hecho de que el científico utilice tal o cual esquema conceptual en sus explicaciones es un índice de hasta qué punto confía en él, es una muestra de su convicción de que el modelo que emplea es el único válido.”[10]
Esa confianza que inspira el esquema conceptual adoptado nunca tiene suficientes garantías. Los procesos históricos nos demuestran que los esquemas conceptuales se reemplazan unos a otros sin que ninguno de ellos tenga validez definitiva.
“La historia de la ciencia está llena de ejemplos de esquemas conceptuales en los que se ha creído de forma fervorosa hasta que fueron reemplazados por otras teorías incompatibles con ellos. No hay forma posible de probar que un esquema conceptual es definitivo.”[11]
¿Y entonces, cuáles podrían ser las razones de la preferencia de un esquema conceptual sobre otro? Antes de Galileo el modelo geocéntrico ptolemaico brindaba seguridades que, como vimos, son de gran influencia psicológica en el ánimo de los científicos. La comunidad científica es conservadora con respecto a sus logros y se afirma en ellos. Pero en tiempos de Galileo el sistema ptolemaico requería ya demasiados ajustes. Los mismos descubrimientos realizados con la inspección a través del telescopio parecían acordar más con un modelo diferente. En estas condiciones, aceptar el viejo modelo ptolemaico revisado era tan costoso, en términos de aprendizaje, como aceptar el nuevo modelo copernicano. Aparentemente la precisión explicativa que surge del nuevo modelo se impone como una mejoría y la fecundidad de investigaciones que promueve es otro dato a favor (Kuhn, 1957/1985: 337). Según puede colegirse de las palabras de Kuhn el nuevo esquema conceptual explicaría más fenómenos que el anterior. Por supuesto que, además, los que se explicaban antes de una manera ahora se los explica de otra. Pero la cuestión clave parece ser de orden cuantitativo.
“Así es como progresa la ciencia: cada nuevo esquema conceptual engloba los fenómenos explicados por sus predecesores y se añade a los mismos.”[12]
Pero no hay que creer que los nuevos modelos tengan mejores atributos lógico-racionales
“Lo único que crece es la lista de fenómenos que necesitan ser explicados; las explicaciones en sí no conocen un proceso acumulativo análogo. A medida que progresa la ciencia, sus conceptos se ven repetidamente destruidos y reemplazados, y en la actualidad los conceptos newtonianos no parece que vayan a constituir una excepción a la regla.”[13]
La situación así planteada resulta ser la siguiente: existe una mayor cantidad de datos observacionales que aparecen mejor ordenados y coherentemente sistematizados en un determinado modelo científico en relación con otro. Desde este punto de vista cabe hablar de progreso. Pero el carácter explicativo no es mejorado en sí mismo, la coherencia o sentido hacia adentro del modelo no es superior en uno que en otro. Kuhn sugiere que es el mismo modelo que se ha impuesto el que encuentra problemas que no pueden responderse desde la visión del mundo en la que se erigió ese modelo (Kuhn, 1957/1985: 338). Sin alcanzar un punto final la historia de la ciencia es la historia de los modelos que los científicos crean para ser destruidos por los siguientes sin solución de continuidad (Kuhn, 1957/1985: 338).
Resumiendo, el esquema conceptual cumple con fines psicológicos y lógico-cognitivos. Pero aquí Kuhn ve, en los aspectos psicológicos, algo que sólo tiene que ver con la tranquilidad que crea en la mentalidad del científico la confianza en un determinado esquema conceptual con el cual poder trabajar. Esta sensación la aporta el hecho de que los científicos descansan en una serie de creencias admitidas sin discusión. No está, por lo tanto, apelando a una psicología del conocimiento sino a una psicología de la afectividad o de estados anímicos. Pero los aspectos lógicos que menciona son fundamentalmente cognitivos. De manera que correspondería incorporar estos últimos dentro de una psicología del conocimiento, como lo hará luego.
La estructura histórica de la ciencia
Tomaré, a continuación, el esquema histórico de la ciencia que Kuhn presenta en La estructura (1962). Desde ese punto de apoyo se trazan las ideas principales de este período de la epistemología de Kuhn. No obstante dicha exposición se complementará con otras obras de esta misma etapa inicial. Al mismo tiempo plantearé cómo aparecen las cuestiones psico-cognitivas y las teorías que inciden en Kuhn.
En La estructura podemos leer el siguiente trazo relacionado con el desarrollo histórico de la ciencia:
Multiplicidad de paradigmas Ciencia normal- Crisis-Revolución- Ciencia normal...
(paradigma) Inconmensurabilidad (paradigma)
-anomalías- -anomalías-
Etapa pre-normalizada
Existe un tipo de investigación que carece de patrones compartidos. En este período de inmadurez y antes de estabilizarse en sus producciones, la investigación está privada de orden y abundan teorías incompatibles. La paradoja parece ser que Kuhn admite que muchas de estas elaboraciones (al menos las referidas a la óptica antes de Newton) proceden de individuos que hay que calificar de científicos aunque su producción no pueda ser denominada ciencia (Kuhn, 1962b/2002a: 37). La ciencia que debe construirse desde sus cimientos permite una tarea de cierta libertad y creatividad. Las divergencias podrían encontrarse en lo que comúnmente se denomina el objeto de estudio, ya que existen diferentes opiniones respecto de cómo entender algún sector de la naturaleza con sus correspondientes discrepancias respecto del método a emplear. La razón de este estado de cosas es la ausencia de un paradigma establecido. En efecto, el paradigma selecciona hechos y los conforma en un cuerpo teórico con la interpretación conveniente. Es así que el momento pre-científico puede caracterizarse por una actividad que consiste en la recopilación de datos sin orden debido a la falta de coherencia teórica explicativa que los reúna.
“Por consiguiente, no es extraño que, en las primeras etapas del desarrollo de cualquier ciencia, diferentes hombres, ante la misma gama de fenómenos –pero, habitualmente, no los mismos fenómenos particulares– los describan y los interpreten de modos diferentes.”[14]
Pero ¿cuál es el acontecimiento que acaba con estas diferencias? ¿Cuál es el origen de los acuerdos y el establecimiento de un paradigma? Al exponer un éxito experimental u observacional particular alguna de las teorías del estadio pre-científico prevalece y pasa a ser aceptada como paradigma común por presentar ventajas explicativas sobre las demás. Esto no significa que la teoría triunfante responda a todos los interrogantes o explique satisfactoriamente todos los hechos. Lo cierto es que el paradigma dirige, una vez aceptado, la actividad científica, define el campo de esta actividad de manera más rígida y los científicos convertidos (Kuhn, 1962b/2002a: 46) se abocan a encontrar aquellos hechos que se adecuen al paradigma. El resultado, en el grupo que practica ese campo, es el agrupamiento de algunos en torno al paradigma que ha logrado la síntesis aceptada y la lenta desaparición de las teorías disidentes con la dispersión de quienes las defienden. Así se cruza la barrera entre la prehistoria y la historia particular de una ciencia.
Ciencia normal
Este período comienza con la adopción de un paradigma, de parte de una comunidad científica. La amplitud de esta primera formulación kuhniana de paradigma nos permite identificar entre sus componentes típicos:
las leyes aceptadas y explícitamente establecidas;
los supuestos teóricos;
los modos en que se suelen aplicar las leyes fundamentales a los diversos hechos y tipos de situaciones;
ciertas prescripciones metodológicas;
el diseño de aparatos relacionados con la teoría del paradigma;
la operatoria instrumental y las técnicas necesarias para observar y experimentar los fenómenos;
determinados principios metafísicos muy generales, que guían el trabajo dentro del paradigma.
Ante tantos aspectos abarcados por el paradigma éste adquiere un sentido totalizador de la tarea del científico indicando qué es lo que se debe investigar, cómo hacerlo y cómo deben interpretarse los resultados obtenidos.
Este concepto de paradigma, contenedor de tantos sentidos, no podía estar exento de la crítica. La extensión dada por Kuhn a los paradigmas será restringida más adelante, pero en La estructura, en un intento de definición, los presenta como:
“(...) realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica.”[15]
El paradigma hace que se comiencen a investigar y desarrollar líneas teóricas y experimentales en las que los científicos logran acuerdos (incluidos los referidos al lenguaje a utilizar) que les permiten delimitar problemas y soluciones. La ciencia normal, basada en un paradigma, comienza así a ampliar el conocimiento científico generando una acumulación del saber disponible, un crecimiento de la información a partir de una ampliación de la base empírica ajustada a pautas de interpretación que el mismo paradigma estipula.
El paradigma no está destinado a permitir la renovación teórica ni la aparición de nuevos tipos de fenómenos, sino que sirve para articular y especificar el conocimiento adquirido, tanto en el ámbito teórico como experimental (Kuhn, 1962b/2002a: 51). El trabajo, durante la ciencia normal, consiste en perfeccionar la legitimación del paradigma. Es una labor minuciosa por medio de la cual los investigadores tratan de que la naturaleza encaje dentro del paradigma (Kuhn, 1962b/2002a: 52) ignorando –al menos en principio– los fenómenos que no se ajustan a él. Por eso los libros de texto, con los que aprenden los estudiantes, son conservadores. Los libros de texto en ciencias naturales no postulan el pensamiento divergente[16], tratan diversos temas pero no desde diversos enfoques.
“(...) en estos libros aparecen soluciones a problemas concretos que dentro de la profesión se vienen aceptando como paradigmas, y luego se le pide al estudiante que resuelva por sí mismo, con lápiz y papel o bien en el laboratorio, problemas muy parecidos, tanto en método como en sustancia, a los que contiene el libro de texto o a los que se han estudiado en clase. Nada mejor calculado para producir ‘predisposiciones mentales’ o Einstellungen.”[17]
La expresión “predisposiciones mentales” sugiere una estructura mental formada por el aprendizaje, pero que también sirve para comprensiones futuras. Así se establecen tradiciones dogmáticas, el iniciado no tiene los elementos suficientes para decidir sobre ellas ni valorarlas. Los profesionales se dedican a resolver problemas seleccionados con los conceptos e instrumentos de que los dota el paradigma. Esta estrategia es exitosa a corto plazo pero garantiza fracasos a largo plazo (Kuhn, 1964/1996: 285).
Los paradigmas ejercen sobre la mente de los científicos una influencia implícita que les hace aceptar algunas cuestiones básicas dándolas por sobreentendidas. Su formación y la tradición de la investigación que comparten proponen la coherencia necesaria para evitar cuestionamientos radicales.
“El hecho de que los científicos no pregunten o discutan habitualmente lo que hace que un problema particular o una solución sean aceptables, nos inclina a suponer que, al menos intuitivamente, conocen la respuesta. Pero puede indicar sólo que no le parecen importantes para su investigación ni la pregunta ni la respuesta.”[18]
En suma, el período de ciencia normal está abocado a resolver tres clases de problemas: la determinación del hecho significativo a investigar, el acoplamiento de los hechos con la teoría y la articulación de la teoría (Kuhn, 1962b/2002a: 66). La resolución de estos problemas no puede ser enteramente satisfactoria en todos los casos pero ocuparse en ellos persigue el fin de aumentar el alcance y precisión del paradigma. El carácter de incompleto del paradigma permite avizorar enigmas que se presentan habitualmente en la investigación normal. Estos enigmas requieren agudizar el ingenio para su resolución dentro del paradigma, quienes se abocan a esa tarea demuestran su maestría en el manejo de los principios intrínsecos del propio paradigma y esta actividad es, muchas veces, de las más importantes y estimuladas dentro de la ciencia normal. Esta vía, consistente en la resolución de enigmas, permite un desarrollo acumulativo de la ciencia y, a la vez, un poder explicativo cada vez mayor del paradigma.
Anomalías
Pero, entonces, siempre es de suponer que existan anomalías dentro del paradigma, observaciones que no se ajustan exactamente a lo esperado. Cuando las teorías y las observaciones no concuerdan del todo estamos frente a las anomalías. Pero la confianza y el compromiso hacia la tradición científica hacen suponer que la resolución de tales anomalías puede obtenerse de un modo u otro. El científico debe confiar en su trabajo y en el realizado por sus antecesores.
“Sin esa fe, su trabajo sería un desperdicio de tiempo y talento.”[19]
Entonces, los científicos luchan por generalizar la anomalía (Kuhn, 1959b/1996: 259-260) a fin de darle cabida en el sistema. En realidad las seguridades alcanzadas por la comunidad científica hacen difícil el abandono del paradigma y se buscan soluciones que no lo afecten. En algún momento las anomalías crecen, al punto que estas soluciones o hipótesis ad hoc llevan a forjar un sistema demasiado complejo o poco convincente.
Los descubrimientos científicos dentro del período normal son resultados previsibles de una teoría (como los elementos que ocuparon los lugares vacíos de la tabla periódica) pero otros toman por sorpresa a la comunicad científica. Estos últimos tienen una génesis y un proceso no arbitrario. No son algo caído del cielo (como la manzana de Newton) y producto del puro genio (Kuhn, 1962a/1996: 197) sino que surgen de anomalías y éstas son la consecuencia de un estado determinado del desarrollo científico.
En el período de ciencia normal, mientras los instrumentos y conceptos no han alcanzado un desarrollo suficiente, puede que no se reconozca la existencia de una anomalía. Cualquier anormalidad observada puede, en principio, esperarse que se supere por alguna explicación ulterior sin violar las expectativas generales y ajustándose a ellas. Para que algo constituya realmente una anomalía la ciencia normal debe haber alcanzado un alto grado de especialidad, los científicos deben dominar sus instrumentos y tener por bien asegurado el aparato teórico que les permita esperar ciertos comportamientos de la naturaleza y no otros (Kuhn, 1962a/1996: 198). Cuando ciertas observaciones son incongruentes con esas expectativas el mismo aparato conceptual se revela insuficiente. En consecuencia, es el mismo desarrollo del período normal el que generará la percepción de lo anormal.
“La anomalía sólo resalta contra el fondo proporcionado por el paradigma.”[20]
En otras, palabras, cuanto más maduro sea el estado del paradigma y los científicos más convencidos estén de él, más resaltarán los casos inapropiados al modelo.
Crisis
Las anomalías manifiestan el fracaso de las reglas que ofrece la investigación normal para resolver sus enigmas. Las anomalías afectan al paradigma de varias maneras: por su irresolución en sí, por su persistencia en el tiempo, por afectar a generalizaciones explícitas y fundamentales, por impedir la aplicación a alguna práctica particular (como el caso del calendario en el paradigma ptolemaico).
“Cuando por esas razones u otras similares, una anomalía llega a parecer algo más que otro enigma más de la ciencia normal, se inicia la transición a la crisis y a la ciencia fuera de lo ordinario.”[21]
Los intentos de resolver las anomalías, cada vez alejándose más de las reglas incluidas en el paradigma, lleva a lo que Kuhn denomina “coyunturas divergentes” (Kuhn, 1962b/2002a: 137) y hasta llegan a cuestionar soluciones aprobadas a problemas ya supuestamente resueltos en el paradigma. Los efectos de la crisis generan confusión y desaliento en los científicos.
La conciencia de este estado de crisis puede observarse históricamente con la aparición de otros paradigmas alternativos. Estas nuevas propuestas se presentan, al principio, en forma oculta, ya que es de esperar que no tengan muchos adherentes, además porque la comunidad científica sigue ejerciendo un control desde el paradigma vigente. Pero no es fácil que los científicos renuncien al paradigma. No basta la presencia de anomalías para que un paradigma sea abandonado. Para que esto suceda debe ofrecérseles otro que se presente con pretensiones legítimas de reemplazo. Mientras se pueda se inventarán modificaciones ad hoc que permitan extender la vida del antiguo paradigma.
En el período normal no se explicitaban las reglas o las suposiciones generales que orientaban la actividad científica. Pero los momentos de crisis permiten una revisión a través, muchas veces, de un análisis filosófico de los aspectos fundamentales del paradigma (Kuhn, 1962b/2002a: 144). Se desarrolla una investigación extraordinaria en tanto se concentra la atención en el trastorno que genera la anomalía y que permite reconocer otras anomalías por vía experimental. Por este sendero de ciencia extraordinaria, avanzando a tientas, pueden obtenerse nuevos descubrimientos (Kuhn, 1962b/2002a: 144-145). Esto no hace más que aumentar la debilidad del paradigma vigente y justificar la búsqueda de otro.
“La proliferación de articulaciones en competencia, la disposición para ensayarlo todo, la expresión del descontento explícito, el recurso a la filosofía y el debate sobre los fundamentos, son síntomas de una transición de la investigación normal a la no-ordinaria.”[22]
Revolución
Las dificultades del paradigma y la creciente ola de opciones diferentes lleva, finalmente, al convencimiento de que el paradigma que regía ya no es satisfactorio.
Tal vez el modelo de todos los cambios de paradigma en ciencia sea el pasaje del universo geocéntrico al heliocéntrico a partir de la revolución copernicana. Esa revolución no se completa sino hasta Newton pero es el avance decidido de otro enfoque lo que facilita todo lo demás que involucrará a la física y a las ciencias en general. Al elegir escribir un libro sobre estos acontecimientos científicos (La revolución copernicana) Kuhn tuvo que reconocer que en ese cambio teórico se encontraban comprometidas muchas otras ideas provenientes de otros campos y que intervenían activamente en el sostenimiento de una u otra de esas teorías. En una palabra, la elección entre geocentrismo y heliocentrismo implicaba compromisos ideológicos, filosóficos y hasta religiosos, además de los meramente científicos. Sin embargo, como Kuhn ha declarado siempre, su intención siempre ha sido la investigación de lo que sucede al interior de la ciencia.
Cuando un nuevo paradigma se establece como triunfador, la comunidad se convierte, es decir, cambia sus creencias básicas y comienza a confiar en otro paradigma. Esto produce un nuevo período de ciencia normal pero que se diferencia del anterior porque ahora los mismos datos pueden ser tomados en sentido completamente diferente. En La revolución copernicana Kuhn había introducido una de sus afirmaciones más discutidas que sigue sosteniendo en La estructura. Allí hablaba explícitamente de conversos al referirse a los que adoptan un nuevo esquema conceptual (Kuhn, 1957/1985: 291). La conversión es un convencimiento sostenido en una creencia. No hay, en la adopción de un nuevo paradigma, nada que se parezca a una constatación de falsedad del anterior (Khun, 1962b/2002a: 128). No hay modo de sostener un esquema conceptual o un paradigma sobre otro por razones lógicas puras ni, por lo tanto, tampoco para rechazar ninguno.
Ahora bien ¿por qué se adopta el nuevo modelo? Los motivos de la adopción de un nuevo paradigma pueden estar dados por razones extracientíficas, como la popularidad que adquirió el telescopio en su momento. Pero dentro de la ciencia debe entenderse que el nuevo paradigma ofrece ventajas respecto del anterior. Por tal motivo existe el convencimiento de que el nuevo paradigma se revela como un instrumento más potente que su predecesor.
Teoría New Look
A los psicólogos enrolados en la teoría New Look se los considera predecesores de la corriente cognitiva. Ellos se interesaron por analizar la percepción humana. Los psicólogos gestálticos habían estudiado la percepción a fin de identificar las leyes que la rigen, es decir, las regularidades que hacen que todos los seres humanos tiendan a organizar los estímulos del ambiente de determinadas maneras. A diferencia de la teoría de la Gestalt los de la New Look se preguntan por qué la percepción es selectiva. Es decir, no por qué percibimos de igual manera, sino por qué bajo ciertas circunstancias, percibimos diferente. A la Gestalt le interesan los aspectos universales de la percepción, a la New Look los aspectos individuales. Investigadores como Bruner, Postman y Mc Guinnies realizaron experimentos diversos para comprobar lo anteriormente mencionado. Buscaban descubrir cómo influyen en la percepción las inclinaciones valorativas de los individuos[23].
Para Bruner los resultados de estas experiencias se explican por la existencia de ciertas hipótesis en el sujeto (Verón habla de intencionalidad). Estas hipótesis, o predisposiciones, condicionan la percepción. En este sentido no puede hablarse de percepciones puras como lo propondría el conductismo. Para esta corriente el estímulo llega al individuo produciendo el efecto perceptivo, pero no puede dar cuenta de las diferencias en las percepciones de los sujetos a partir de estímulos idénticos. El modelo de Bruner permite entender este fenómeno a partir de ciertas categorías que organizan de una determinada manera los estímulos. Este planteo se asemeja a una postura kantiana, las categorías de la percepción funcionan como un a priori a la experiencia y le dan sentido. ¿Cuál es el origen de esas categorías? Los tests administrados comprueban que son coherentes con las variables de personalidad del individuo pero tienen un correlato cognitivo.
Ahora bien, los casos que cita Kuhn son netamente cognitivos. Se trata de que la experiencia de ciertos aspectos del mundo conocido actúan condicionando las cogniciones siguientes. En el experimento que comenta Kuhn, realizado por Bruner y Postman, se le presentan al sujeto sometido a la experiencia cartas de póker cuyo color no coincidía con el palo. Al respecto de este experimento el resultado muestra que las cartas anómalas son reconocidas por los sujetos como normales, ya que ellos perciben lo que sus categorías conceptuales predispuestas les permiten percibir. He aquí que el modo de romper con esas habitualidades deba ser súbito y violentando la resistencia de la estructura esperada (Kuhn, 1962b/2002a: 109).
Teoría de la Gestalt
En La estructura (1962) Kuhn ha mencionado el antecedente de una obra de Hanson, Patrones de descubrimiento (1958), en donde éste utiliza la teoría de la Forma (Gestalt) para dar cuenta de ciertos procesos científicos (Kuhn, 1962b/2002a: 179). En ese mismo pasaje señala que no puede demostrarse que algo así como los cambios de percepción se puedan demostrar que ocurran en ciencia. Tampoco niega que puedan ocurrir. A pesar de estas reticencias Kuhn utiliza a fondo la idea de cambios de Gestalt para aplicarlo a los cambios científicos aunque a la manera de una suposición factible.
Para algunos comentaristas de Kuhn la referencia a la Gestalt es en Kuhn un error y debe desestimarse. Pero del mismo modo habría que ignorar toda referencia psicológica en su obra. Según Chalmers, por ejemplo, la epistemología de Kuhn pierde su rumbo cuando se somete a las cuestiones de cómo piensan los científicos.
“(...) mi sugerencia es que se elimine de la concepción de Kuhn toda esa charla de cambios de gestalt y conversiones religiosas y nos limitemos a una caracterización objetiva de los paradigmas y a la relación entre ellos.”[24]
A pesar de esta opinión, y de las dudas del propio Kuhn, el recurso a la teoría de la Gestalt es habitual en La estructura. Kuhn invoca los ejemplos de transformaciones visuales que estudia la teoría mencionada como buenos prototipos de lo que sucede en los cambios científicos (Kuhn, 1962b/2002a: 176). La cuestión del cambio de paradigma vincula a Kuhn con las teorías cognoscitivas de la percepción. El científico cambia su enfoque en un cambio revolucionario. Por lo tanto, no es llamativo que sean precisamente los modos de organizar el campo cognitivo del investigador los que den la pauta de los progresos en la ciencia. En esta primera etapa los procedimientos cognitivos son pensados por Kuhn desde lo perceptivo, por eso el campo cognitivo del científico es tratado como un campo perceptivo. Sin embargo, el cambio de visión es tanto perceptivo como conceptual.
“Al examinar una fotografía de cámara de burbujas, el estudiante ve líneas interrumpidas que se confunden, mientras que el físico un registro de sucesos subnucleares que le son familiares. Sólo después de cierto número de esas transformaciones de la visión, el estudiante se convierte en habitante del mundo de los científicos, ve lo que ven los científicos y responde en la misma forma que ellos.”[25]
La teoría de la Gestalt es calificada como un enfoque estructural no genético. Hacia finales del siglo XIX la psicología había adquirido estatuto científico por imitar los procedimientos metodológicos de las ciencias naturales. Al igual que en la física y en la química importaban los fenómenos elementales. En el caso de la psicología de Wundt estos fenómenos estaban referidos a la conciencia. El supuesto que regía establecía que son los elementos de un conjunto los que explican el todo. A este elementalismo le seguía un asociacionismo como condición necesaria de reunión de esas partes en el todo. En cambio la Gestalt propone que nuestro modo de percibir se orienta hacia totalidades significativas en las que el todo es más que la suma de sus partes. Por lo tanto, no son las partes las que dan sentido al todo sino la estructura total la que da significado a las partes, los elementos son estructurados no estructurantes.
La Gestalt utilizó la experimentación para verificar lo anterior en los fenómenos perceptivos particularmente, de ahí estableció leyes de la percepción. Las leyes indican modos regulares como se estructura nuestro conocimiento perceptual del mundo. Nuestra percepción ya es un efecto de la estructuración que hacemos del mundo conociendo no los elementos que se nos presentan a modo de estímulos sensoriales sino a estos ya configurados en totalidades o formas.
Así es como, para Kuhn, los datos observacionales deben formar parte de un conjunto estructurado con sentido. Los elementos adquieren un significado dentro de una Gestalt particular, pero en otra podrían tener un significado diferente. Se podría decir que el paradigma es una Gestalt que funciona con cierta rigidez. El cambio de paradigma no puede estar facilitado, como en los cambios de Gestalt debe ocurrir de una manera abrupta.
En el experimento de Bruner y Postman de las cartas anómalas (ej.: seis de espadas rojo y cuatro de corazones negro) los sujetos solían verlas como normales (cfr. Kuhn, 1962b/2002a: 108). Lo que se veía se ajustaba a la categoría previa. En la ciencia deberíamos esperar que suceda lo mismo con los científicos. Al referirse a la ciencia Kuhn admite que este ejemplo no sea sólo una referencia metafórica, sino que es posible admitir que sea un modo básico de la naturaleza de la mente (Kuhn, 1962b/2002a: 109). Y es que el condicionamiento de la experiencia previa es lo suficientemente fuerte para hacer que las nuevas experiencias se comprendan con un formato ya incorporado.
“Lo que ve un hombre depende tanto de lo que mira como de lo que su experiencia visual y conceptual previa lo ha preparado a ver.”[26]
Pero también sucede que lo que es descubierto como extraño se vuelve normal. Los experimentos realizados en el Hanover Institute son citados por Kuhn a los efectos de ejemplificar cómo se acostumbra un sujeto a ver cosas de una manera totalmente normal, cuando al principio le parecían extrañas. Ese es el caso del individuo que se acostumbra a ver con lentes inversos el mundo cabeza abajo. Procesos como éstos están involucrados en todas las novedades científicas de importancia (Kuhn, 1962b/2002a: 110).
Combinado lo anterior con las explicaciones gestálticas resulta que en los cambios de paradigma el papel preponderante lo tiene el sujeto que aplica una forma, una configuración que constituye una reconstrucción que no tiene ninguna continuidad necesaria con la anterior (Kuhn, 1962b/2002a: 139). De modo que siempre el cambio de paradigma implica un salto ya que entre el modelo nuevo y el anterior existe un hiato que no es posible articular por razones lógicas o epistemológicas.
Ahora bien, el panorama de la ciencia, tal como ha sido planteado por Kuhn, avala una concepción del desarrollo científico como un proceso discontinuo y no acumulativo. Las referencias a los cambios de Gestalt le dan a Kuhn un cimiento psicológico en relación con los procesos de conocimiento científico. Si la Gestalt es la base explicativa de los procesos cognitivos es porque Kuhn cree ver en éstos algo que justifica entender lo que sucede en la ciencia tal como se objetiva en los diferentes momentos de su desarrollo.
El carácter a-histórico de las Gestalten
Una de las cualidades de las formas es que son a-históricas. Veamos lo que esto significa y las implicancias que tiene en la adopción de la Gestalt que hace Kuhn.
La a-historicidad de las Gestalten surge de las afirmaciones de Koffka respecto del campo psicofísico. El concepto de campo es tomado por Köhler del electromagnetismo y se refiere a la dinámica establecida entre fuerzas que se equilibran. Según Koffka, este campo está organizado entre el yo y el ambiente. El individuo rompe el equilibrio con su conducta pero el campo total influye en su accionar. Este campo se comporta como una Gestalt, es decir, es un todo estructurado pero no estático sino dinámico. Este análisis de la conducta humana como resultado de un campo psicofísico es a-histórico pues se toman en cuenta solamente los factores actuales que influyen en la conducta.
Lo mismo sucede con los fenómenos perceptivos ya que las formas están disponibles ante los estímulos que se presentan. La producción de formas no es una parte del estudio de la teoría, esta supone su existencia y así como no concibe su génesis tampoco puede dar cuenta de procesos de continuidad entre una forma y otra que reemplaza a una anterior.
Si las Gestalten no poseen historia, entonces no provienen de estructuras anteriores. Si su aplicación depende de las condiciones de la experiencia actual y actúan como predisposiciones fijas, si su rigidez impide su modificación y progresión transformadora hacia una nueva forma, si no es posible otorgar a las Gestalten continuidad ni lógica ni cronológica; entonces, resulta comprensible que el modelo de cambio de paradigma según el cambio de Gestalt sostenido en La estructura adquiriera todos los matices de un cambio sin continuidad ya que, entre los paradigmas, habría discontinuidades semejantes a grietas insalvables. Estos hiatos implican una inconmensurabilidad radical e impiden patrones unificadores de comparabilidad y comunicación entre paradigmas. Se entiende también que, de este modo, los paradigmas sean considerados incompatibles; que la adopción del nuevo paradigma resulte más de un salto o una conversión abrupta que de convicciones lógicas o por métodos de evaluación racional; se comprende también la acusación de irracionalismo. Por otra parte, si no hay tribunal externo a los paradigmas para juzgar sobre ellos, ni hay acercamiento progresivo a la verdad en la historia de la ciencia, entonces, cualquier paradigma podría ser tan “verdadero” como cualquier otro, de lo que se desprende la acusación de relativismo. Si tomamos la teoría de la Gestalt como inspiración o punto de referencia de los procesos que Kuhn quiere significar el resultado es el que antecede.
Concepto de insight y los cambios de visión
Wolfgang Köhler describió en su obra The Mentality of Apes (La mentalidad de los monos) una serie de experimentos realizados con chimpancés con los que asentó el principio gestáltico de insight. En ellos, estos monos solucionaban un problema práctico relacionado con la reorganización de los estímulos de su entorno. Así Sultán debía alcanzar una banana que colgaba en el techo de su jaula y a la que no podía llegar saltando, ni con un palo, ni subiéndose a una caja. Pero luego de varios fracasos solucionaba el problema subiéndose a la caja y alcanzando la banana con el palo. Ésta y otras experiencias similares manifiestan que el animal encuentra la resolución a través de una especie de mirada interior en la que, abandonando los datos estrictos del medio, genera una nueva organización de los mismos. Esta nueva estructura, o Gestalt, no la ofrecen los estímulos sino una nueva combinación de los mismos lograda en su interior. A partir de esto se entiende por insight la súbita reestructuración del campo perceptivo. El insight no exige pasos intermedios, por eso es una visión repentina de la solución. No hay, entre la Gestalt procedente del medio y la nueva producida por el chimpancé, ningún puente sino una plena intuición. De manera que, por más que se quiera ver en esta conducta un comportamiento inteligente (ya que el animal soluciona un problema práctico nuevo para su especie), no puede hablarse de deducción ni de razonamiento.
Si bien el insight es estudiado, originalmente, como parte de los procesos de cognición perceptiva, los psicólogos gestálticos han extendido el concepto a todo tipo de cognición humana. También los aprendizajes que involucran nociones abstractas serían el resultado de tipos de insight por los cuales se reestructuraría el campo conceptual del individuo.
En síntesis, en la reestructuración gestáltica una forma viene a reemplazar a otra por una comprensión súbita de relaciones antes no advertidas. Los datos anteriores pasan a ser reorganizados bajo una nueva forma. Este cambio se produce por la captación interna de una nueva estructura que pudiera responder a un estado de cosas externo.
Kuhn ha aplicado este modelo a las innovaciones científicas y las ha denominado switch gestáltico.
“(...) el nuevo paradigma o un indicio suficiente para permitir una articulación posterior, surge repentinamente, a veces en medio de la noche, en la mente de un hombre sumergido profundamente en la crisis.”[27]
Y no es un dato menor que sea la propia experiencia de Kuhn la que le haya acercado esta interpretación. Al tratar de comprender la Física de Aristóteles, Kuhn encontraba demasiados puntos oscuros, de hecho Aristóteles se le aparecía como un ignorante en temas referidos a la mecánica y, más aún, sus errores le parecían propios de un físico terriblemente malo (Kuhn, 1981b/2002b: 26). Pero todo cambió cuando advirtió, de un modo repentino, por una comprensión súbita atribuible a un proceso de insight, lo que estaba diciendo el filósofo griego.
“Súbitamente, los fragmentos en mi cabeza se ordenaron por sí mismos de un modo nuevo, encajando todos a la vez (...) Ese tipo de experiencia –las piezas ordenándose súbitamente por sí mismas y apareciendo juntas de un modo nuevo– es la primera característica general del cambio revolucionario que distinguiré después de una consideración adicional de ejemplos.”[28]
Aquí se hace necesario destacar que Kuhn pudo haber confundido los procesos cognitivos individuales con procesos colectivos y, por ende, históricamente reconocibles. Por cierto, Kuhn admite haberse expresado mal al aplicar a las comunidades procesos gestálticos (Kuhn, 1989/2002b: 109). En uno de sus últimos trabajos, Mundos posibles en la historia de la ciencia (1989), se muestra decidido a encarar de otra manera la cuestión de la discontinuidad en la ciencia comprendiendo que la transición entre la aceptación de un léxico y otro exige un estudio de los procesos intermedios, cosa que está ausente en el primer Kuhn.
La teoría de la Gestalt coincide con la concepción general que presenta Kuhn en un primer momento de los cambios científicos. Podríamos esquematizar lo anterior de la siguiente manera:
CAMBIOS DE GESTALT CAMBIOS CIENTÍFICOS
Estudios del cambio de estructuras cognitivas en el campo perceptivo
Enfoque estructural.
La Gestalt se orienta a las totalidades significativas, la estructura da significado a las partes
En foque descriptivo y no explicativo.
Insight: la súbita reestructuración del campo perceptivo.
Cambio de Gestalt como salto, discontinuidad (a-historicidad de las gestalten).
No estudia pasos intermedios, por eso es una visión repentina de la solución.
Kuhn invoca los ejemplos de transformaciones visuales que estudia la Gestalt como buenos prototipos de lo que sucede en los cambios científicos (cambio de visión)
Para Kuhn los datos observacionales adquieren significado dentro de un paradigma totalizador
Cambio como switch gestáltico (insight). Comprensión repentina “(...) el nuevo paradigma o un indicio suficiente para permitir una articulación posterior, surge repentinamente, a veces en medio de la noche, en la mente de un hombre sumergido profundamente en la crisis.”
(Kuhn, 1962b/2002a: 146)
Discontinuidad entre paradigmas.
No hay comparabilidad ni comunicación entre paradigmas (inconmensurabilidad)
Referencias bibliográficas
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Kuhn, T. S.: La revolución copernicana, Madrid, Orbis, 1957/1985.
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Kuhn, T. S.: «La estructura histórica del descubrimiento científico», en Kuhn, T. S.: La tensión esencial, México, FCE, 1962a/1996.
Kuhn, T. S.: La estructura de las revoluciones científicas, Bs. As., FCE., 1962b/2002a.
Kuhn, T. S.: «La función de los experimentos imaginarios», en Kuhn, T. S.: La tensión esencial, México, FCE., 1964/1996.
Kuhn, T. S.: «¿Qué son las revoluciones científicas?», en Kuhn, T. S.: El camino desde la estructura, Barcelona, Paidós, 1981/2002b.
Kuhn, T. S.: «Mundos posibles en la historia de la ciencia» (artículo presentado en el 65 Symposium Nobel, 1986), en Kuhn, T. S.: El camino desde la estructura, Barcelona, Paidós, 1989/2002b.
Hanson, N. R.: Patterns of Discovery: An Inquiry into the Conceptual Foundations of Science, Cambridge, Cambridge University Press (trad. cast. De E. García Camarero: Patrones de descubrimiento: Investigación de las bases conceptuales de la ciencia Madrid. Alianza, 1977.
Mayoral de Lucas, J. V.: «Thomas S. Kuhn y el lenguaje científico, 1949-1951: Los argumentos filosóficos de las Conferencias Lowell», en Actas del IV Congreso de la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia. Valladolid, 3-6 de noviembre de 2004.
En http://www.solofici.org/images/stories/PDF/actas_iv_congreso_slmfce.pdf
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* Doctor en Filosofía (UM), UBA, UNLaM.
[1] Baltas, A., Gavroglu, K., Kindi, V.: «Una conversación con Thomas Kuhn», en Kuhn, T. S.: El camino desde la estructura, Barcelona, Paidós, 2002b, p. 310.
[2] Kuhn, T. S.: La estructura de las revoluciones científicas, Bs. As., FCE., 1962b/2002a, p. 11.
[3] Op. cit. 2002b, p. 325.
[4] Thomas S. Kuhn, The Quest for Physical Theory: Problems in the Methodology of Scientific Research, 3-30-III-1951, Thomas S. Kuhn Papers [MC 240], Institute Archives and Special Collections, Massachusetts Institute of Technology, Cambridge, Mass., caja 33, carpeta 11. La referencia y los comentarios que se desarrollan sobre este tema en el presente trabajo han sido tomados de Mayoral de Lucas (2004).
[5] Mayoral de Lucas, J. V.: «Thomas S. Kuhn y el lenguaje científico, 1949-1951: Los argumentos filosóficos de las Conferencias Lowell», en Actas del IV Congreso de la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia. Valladolid, 3-6 de noviembre de 2004. En http://www.solofici.org/images/stories/PDF/actas_iv_congreso_slmfce.pdf, p. 199.
[6] En adelante La estructura.
[7] Op.cit. 1962b/2002a, p. 188.
[8] Op. cit. 2002b, p. 322.
[9] Kuhn, T. S.: La revolución copernicana, Madrid, Orbis, 1957/1985, p. 67.
[10] Ibid., p. 69.
[11] Ibid., 1957/1985, p. 69.
[12] Ibid., 1957/1985, p. 337.
[13] Ibid., pp. 337-338.
[14] Op.cit., 1962b/2002a, p. 43.
[15] Ibid., p. 13.
[16] Kuhn acepta la distinción entre pensamiento divergente: el que funciona en direcciones diferentes o rechazando direcciones antiguas y optando por otras nuevas; y pensamiento convergente: el que se ejerce sobre el consenso establecido (creencias tradicionales) adquirido por la educación y sostenido por la práctica científica (Kuhn, T. S.: «La tensión esencial: tradición e innovación en la investigación científica», en Kuhn, T. S.: La tensión esencial, México, FCE, 1959/1996, pp. 249-250.
[17] Ibid., p. 252.
[18] Op. cit., 1962b/2002a, p. 84.
[19] Op. cit., 1959b/1996, p. 259.
[20] Kuhn, T. S.: «La estructura histórica del descubrimiento científico», en Kuhn, T. S.: La tensión esencial, México, FCE, 1962a/1996, p. 111.
[21] Op.cit., 1962b/2002a, p. 136.
[22] Ibid., p. 148.
[23] Una de esas experiencias seguía los siguientes pasos:
1º A un grupo de 25 individuos se les administraba un test (escala de Allport-Vernon) para distinguir sus inclinaciones valorativas.
2º Luego se les hacia ver por medio de un taquitoscopio un grupo de 36 palabras.
3º Se registraba el tiempo que tardaban los sujetos en identificar correctamente cada palabra y los intentos de identificación fallidos (hipótesis de presolución).
Los resultados obtenidos ofrecen, en líneas generales, la conclusión de que las personas utilizaban menos tiempo si la palabra a reconocer se asociaba positivamente con sus valoraciones. Las respuestas erróneas también mostraban que estaban orientadas por los significados valorativos del sujeto, de modo que podían ser incorrectas pero similares a las correctas cuando el contenido valorativo era elevado para el sujeto e incorrectas pero contrarias a las correctas cuando el contenido valorativo era bajo para el individuo.
[24] Chalmers, A.: ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Bs. As., SIGLO XXI DE ARGENTINA EDITORES, 2004, p. 121.
[25] Op. cit., 1962b/2002a, p. 177.
[26] Ibid., p. 179.
[27] Ibid., p. 146.
[28] Kuhn, T. S.: «¿Qué son las revoluciones científicas?», en Kuhn, T. S.: El camino desde la estructura, Barcelona, Paidós, 1981/2002b, p. 27.
En su primera etapa Kuhn se interesa por temas relacionados con la psicología de los procesos cognitivos. Este interés lo acompañará hasta el final en sus estudios acerca del desarrollo científico. Destacar lo anterior reorienta la lectura de Kuhn desde una perspectiva naturalizada y menos sociológica. La naturaleza de los procesos cognitivos es un tema presente en Kuhn, reconocerlo permite pensar la discusión respecto a la forma en que se vincula con su epistemología.
Abstract
In his first stage Kuhn is interested in subjects related to the psychology of the cognitive processes. This it will accompany until the end his studies about the scientific development. To emphasize the previous thing reorients the reading of Kuhn from a naturalized and less sociological perspective. The nature of the cognitive processes is a present subject in Kuhn, to recognize it allows to think the discussion with respect to the form in which it ties with his epistemology.
La relación temprana entre Kuhn y la psicología del conocimiento
En 1940 Kuhn comenzó a estudiar física en Harvard. Durante este período comenzó a mostrar interés por la filosofía. Sobre esto ha confesado que Kant fue para él una revelación, en particular el tema de las condiciones del conocimiento, “la noción me arrastró”[1] confesaría mucho después. Pero la filosofía no era el único interés de Kuhn fuera de la ciencia. El problema del conocimiento científico estuvo en su mente desde muy temprano, Kuhn confiesa haberse interesado desde el principio por saber qué es lo que pasa con los científicos y sus elaboraciones conceptuales. Estas cuestiones lo llevaron a realizar muchas lecturas de Piaget. En 1948 Thomas Kuhn comenzó su trabajo en la Society of Fellows. Mientras realizaba su tesis dedicó gran tiempo a su formación como historiador. Según confiesa fue una época dedicada a diversas lecturas. Por entonces, leyendo una tesis de Merton, Kuhn descubrió a Piaget.
“Una nota encontrada, por casualidad, al pie de una página, me condujo a los experimentos por medio de los cuales, Jean Piaget, ha iluminado tanto los mundos diversos del niño en crecimiento como los procesos de transición de un mundo al siguiente.”[2]
Algo significativamente parecido había en cómo descubría Piaget que pensaban los niños y cómo los científicos desarrollan sus teorías:
“Y leí un montón de cosas suyas, empezando por su Mouvement et vitesse. Y pensaba todo el rato, ¡madre mía!, estos niños desarrollan las ideas del mismo modo que los científicos, salvo (...) que se lo están enseñando, les están socializando, no es un aprendizaje espontáneo, aprenden lo que ya está disponible.”[3]
En las Conferencias Lowell[4] señalaba que, en el estudio del método, hay que incorporar el estudio del agente de la teoría, entiéndase por tal tanto al individuo como la comunidad (Mayoral de Lucas, 2004: 198). Allí planteaba que el lenguaje es lo que conecta al individuo con el grupo a través de la teoría. Una teoría es un lenguaje compartido por numerosos individuos, incluso a lo largo de mucho tiempo. Por lo tanto, por más que se objetive, la ciencia surge de las condiciones epistemológicas de los sujetos.
“A lo largo de su etapa como fellow, Kuhn explorará las condiciones epistemológicas del científico desde diversos puntos de vista (lógico-semántico y psicológico, principalmente).”[5]
En su primera etapa Kuhn ha atendido a las cuestiones cognitivas dándoles un lugar de preeminencia. En La revolución copernicana (1957) intuía que en un cambio de esquema conceptual debía haber más que problemas estrictamente científicos y se preguntaba por el motivo que lleva a los sujetos a cambiar un esquema exitoso por otro. Las razones pueden ser epistemológicas e inciden en ellas variables históricas. Sin embargo, comprender mejor esos cambios implicaría descubrir cómo es que son psico-cognitivamente posibles. En La estructura de las revoluciones científicas (1962)[6] volvía una y otra vez a reflexionar sobre cómo los científicos concretos vieron y resolvieron sus problemas y dieron lugar a nuevos modos de entender la ciencia gestando cambios revolucionarios (Kuhn, 1962b/2002a: 99, 144, 210, 238). Por otra parte, debemos convenir en que si una comunidad cambia sus convicciones paradigmáticas es porque se han ejecutado para ello operaciones psicológicas en sus miembros. Por presión de grupo o sin ella el individuo pone en juego factores cognitivos que el cambio exige. Sabemos que los miembros de una comunidad científica, en el período de revolución, se van “convirtiendo” primeramente de a uno y hasta en algunos casos podríamos ubicar al que comienza la serie. ¿Cómo es que la ciencia cambió su punto de vista de un objeto balanceándose de una cuerda, de modo que pasara de ser un cuerpo que se desplaza de una posición superior a una más baja hasta llegar a su reposo natural con dificultad, a ser un péndulo?
“¿Por qué tuvo lugar ese cambio de visión? Por el genio individual de Galileo.”[7]
También es cierto que Kuhn ha propuesto un cambio en masa de la comunidad en donde la mayoría podría convertirse en un golpe de mando revolucionario. Por supuesto que al historiador de la ciencia le interesa destacar esos momentos en que ciertas teorías adquieren confiabilidad y son validadas públicamente por parte de la mayoría de los científicos. Pero ¿acaso ese proceso masivo elimina de los individuos la exigencia operacional a nivel psicológico en sus mentes, el compromiso con un grado de racionalidad y la necesidad de comprensión? Probablemente esos procesos inmanentes en los que unos empiezan a aceptar el punto de vista de otros sea el mayor aporte de racionalidad que el individuo realiza en los cambios revolucionarios.
A pesar de que Kuhn haya manifestado su interés en la psicología social no ha dejado de suministrar ejemplos acerca del funcionamiento cognitivo del sujeto científico particular y, podría decirse, que una de sus preocupaciones ha sido dar cuenta de lo que sucede en la mente del científico, tanto en el período de ciencia normal como en los procesos revolucionarios. El Kuhn historiador no se ha limitado al relato de los hechos. Su estilo está lleno de insinuaciones respecto de lo que podría suceder en el interior del científico, como si pretendiera leer sus mentes.
“Yo pensaba –perdónenme– que, con la posible excepción de Koyré, y quizá incluso ni eso, era capaz de leer textos y meterme en la cabeza de las personas que los escribieron mejor que ningún otro en el mundo.”[8]
Lo que pretendo destacar aquí es que la investigación de Kuhn acerca de la historia de la ciencia lo ha conducido inevitablemente hacia el terreno de la psicología del conocimiento del investigador.
La noción de esquema conceptual en La revolución copernicana
En la primera obra histórica importante de Kuhn, La revolución copernicana (1957), encontramos en germen muchas de las ideas que desarrollará después. Una de ellas es la noción de esquema conceptual que será un prototipo de lo que después denominará paradigma. El esquema conceptual obliga a planteos de tipo psicológicos o cognitivos. Un ejemplo de esquema conceptual es el universo de las dos esferas (tal como califica Kuhn al modelo que opone a un centro fijo –correspondiente al globo terráqueo–, la esfera de las estrellas fijas girando alrededor en el extremo del universo). Este modelo, o esquema conceptual, adquirió tal autoridad y solidez explicativa que no fue sometido a discusión durante siglos.
Sin pretender definir qué cosa debe entenderse por esquema conceptual Kuhn nos aclara que es un producto de la imaginación humana (Kuhn, 1957/1985: 65). Esto no significa que no hubiera datos empíricos que lo sostuvieran, pero el esquema posibilita ir más allá de los datos observacionales.
Las funciones principales de un esquema conceptual son de dos tipos:
1) Psicológicas: en tanto brindan tranquilidad y seguridad, marco necesario para desarrollar las actividades humanas. En este aspecto el esquema conceptual permite mantener el mundo cotidiano en un clima de confianza fundamental respecto de las creencias acerca del significado de la existencia, de lo que es el mundo, sus posibles comportamientos y la relación que el hombre tiene con sus dioses (Kuhn, 1957/1985: 29).
2) Lógicas: referidas a una especie de economía que proporciona todo esquema conceptual. Este esquema funciona como un modelo que fija una organización tal de las cosas a las que éstas se deben acomodar. Según Kuhn el principio de economía aquí descrito es un criterio lógico. Los datos observacionales se integran y, más aún, no deben memorizarse porque pueden deducirse. A tal punto que:
“(...) las observaciones pueden derivarse del modelo.”[9]
Este fin pragmático está plenamente justificado por la coherencia teórica que otorga el esquema conceptual al integrar y sistematizar con una lógica interna los datos. Todas las observaciones de los cielos del hombre antiguo quedaron integradas en esa lógica de las dos esferas.
Ahora bien, como consecuencia de ambas funciones nos encontramos con la posibilidad de trascender el mundo conocido. El esquema conceptual permite establecer cómo debe ser el mundo en aquellas regiones que no han sido exploradas. En este sentido actúa como una guía, indicándole al científico hacia dónde debe dirigir su atención y lo que puede esperar encontrar (Kuhn, 1957/1985: 70). Una vez encaminada la investigación, orientada por el esquema conceptual, los nuevos conocimientos se incorporan a él formando un todo más amplio y eficaz.
Una de las cuestiones que aquí plantea Kuhn es que la aceptación del esquema conceptual es una suposición y una cuestión de fe (Kuhn, 1957/1985: 68). El esquema conceptual ptolemaico está ligado al significado y la comprensión que adquiere el lugar del hombre en el mundo y en relación con los dioses. Sin embargo, Kuhn sostiene que el hombre de ciencia está involucrado en esa creencia de un modo “científico”, ya que utiliza un esquema conceptual con pleno convencimiento del mismo:
“El hecho de que el científico utilice tal o cual esquema conceptual en sus explicaciones es un índice de hasta qué punto confía en él, es una muestra de su convicción de que el modelo que emplea es el único válido.”[10]
Esa confianza que inspira el esquema conceptual adoptado nunca tiene suficientes garantías. Los procesos históricos nos demuestran que los esquemas conceptuales se reemplazan unos a otros sin que ninguno de ellos tenga validez definitiva.
“La historia de la ciencia está llena de ejemplos de esquemas conceptuales en los que se ha creído de forma fervorosa hasta que fueron reemplazados por otras teorías incompatibles con ellos. No hay forma posible de probar que un esquema conceptual es definitivo.”[11]
¿Y entonces, cuáles podrían ser las razones de la preferencia de un esquema conceptual sobre otro? Antes de Galileo el modelo geocéntrico ptolemaico brindaba seguridades que, como vimos, son de gran influencia psicológica en el ánimo de los científicos. La comunidad científica es conservadora con respecto a sus logros y se afirma en ellos. Pero en tiempos de Galileo el sistema ptolemaico requería ya demasiados ajustes. Los mismos descubrimientos realizados con la inspección a través del telescopio parecían acordar más con un modelo diferente. En estas condiciones, aceptar el viejo modelo ptolemaico revisado era tan costoso, en términos de aprendizaje, como aceptar el nuevo modelo copernicano. Aparentemente la precisión explicativa que surge del nuevo modelo se impone como una mejoría y la fecundidad de investigaciones que promueve es otro dato a favor (Kuhn, 1957/1985: 337). Según puede colegirse de las palabras de Kuhn el nuevo esquema conceptual explicaría más fenómenos que el anterior. Por supuesto que, además, los que se explicaban antes de una manera ahora se los explica de otra. Pero la cuestión clave parece ser de orden cuantitativo.
“Así es como progresa la ciencia: cada nuevo esquema conceptual engloba los fenómenos explicados por sus predecesores y se añade a los mismos.”[12]
Pero no hay que creer que los nuevos modelos tengan mejores atributos lógico-racionales
“Lo único que crece es la lista de fenómenos que necesitan ser explicados; las explicaciones en sí no conocen un proceso acumulativo análogo. A medida que progresa la ciencia, sus conceptos se ven repetidamente destruidos y reemplazados, y en la actualidad los conceptos newtonianos no parece que vayan a constituir una excepción a la regla.”[13]
La situación así planteada resulta ser la siguiente: existe una mayor cantidad de datos observacionales que aparecen mejor ordenados y coherentemente sistematizados en un determinado modelo científico en relación con otro. Desde este punto de vista cabe hablar de progreso. Pero el carácter explicativo no es mejorado en sí mismo, la coherencia o sentido hacia adentro del modelo no es superior en uno que en otro. Kuhn sugiere que es el mismo modelo que se ha impuesto el que encuentra problemas que no pueden responderse desde la visión del mundo en la que se erigió ese modelo (Kuhn, 1957/1985: 338). Sin alcanzar un punto final la historia de la ciencia es la historia de los modelos que los científicos crean para ser destruidos por los siguientes sin solución de continuidad (Kuhn, 1957/1985: 338).
Resumiendo, el esquema conceptual cumple con fines psicológicos y lógico-cognitivos. Pero aquí Kuhn ve, en los aspectos psicológicos, algo que sólo tiene que ver con la tranquilidad que crea en la mentalidad del científico la confianza en un determinado esquema conceptual con el cual poder trabajar. Esta sensación la aporta el hecho de que los científicos descansan en una serie de creencias admitidas sin discusión. No está, por lo tanto, apelando a una psicología del conocimiento sino a una psicología de la afectividad o de estados anímicos. Pero los aspectos lógicos que menciona son fundamentalmente cognitivos. De manera que correspondería incorporar estos últimos dentro de una psicología del conocimiento, como lo hará luego.
La estructura histórica de la ciencia
Tomaré, a continuación, el esquema histórico de la ciencia que Kuhn presenta en La estructura (1962). Desde ese punto de apoyo se trazan las ideas principales de este período de la epistemología de Kuhn. No obstante dicha exposición se complementará con otras obras de esta misma etapa inicial. Al mismo tiempo plantearé cómo aparecen las cuestiones psico-cognitivas y las teorías que inciden en Kuhn.
En La estructura podemos leer el siguiente trazo relacionado con el desarrollo histórico de la ciencia:
Multiplicidad de paradigmas Ciencia normal- Crisis-Revolución- Ciencia normal...
(paradigma) Inconmensurabilidad (paradigma)
-anomalías- -anomalías-
Etapa pre-normalizada
Existe un tipo de investigación que carece de patrones compartidos. En este período de inmadurez y antes de estabilizarse en sus producciones, la investigación está privada de orden y abundan teorías incompatibles. La paradoja parece ser que Kuhn admite que muchas de estas elaboraciones (al menos las referidas a la óptica antes de Newton) proceden de individuos que hay que calificar de científicos aunque su producción no pueda ser denominada ciencia (Kuhn, 1962b/2002a: 37). La ciencia que debe construirse desde sus cimientos permite una tarea de cierta libertad y creatividad. Las divergencias podrían encontrarse en lo que comúnmente se denomina el objeto de estudio, ya que existen diferentes opiniones respecto de cómo entender algún sector de la naturaleza con sus correspondientes discrepancias respecto del método a emplear. La razón de este estado de cosas es la ausencia de un paradigma establecido. En efecto, el paradigma selecciona hechos y los conforma en un cuerpo teórico con la interpretación conveniente. Es así que el momento pre-científico puede caracterizarse por una actividad que consiste en la recopilación de datos sin orden debido a la falta de coherencia teórica explicativa que los reúna.
“Por consiguiente, no es extraño que, en las primeras etapas del desarrollo de cualquier ciencia, diferentes hombres, ante la misma gama de fenómenos –pero, habitualmente, no los mismos fenómenos particulares– los describan y los interpreten de modos diferentes.”[14]
Pero ¿cuál es el acontecimiento que acaba con estas diferencias? ¿Cuál es el origen de los acuerdos y el establecimiento de un paradigma? Al exponer un éxito experimental u observacional particular alguna de las teorías del estadio pre-científico prevalece y pasa a ser aceptada como paradigma común por presentar ventajas explicativas sobre las demás. Esto no significa que la teoría triunfante responda a todos los interrogantes o explique satisfactoriamente todos los hechos. Lo cierto es que el paradigma dirige, una vez aceptado, la actividad científica, define el campo de esta actividad de manera más rígida y los científicos convertidos (Kuhn, 1962b/2002a: 46) se abocan a encontrar aquellos hechos que se adecuen al paradigma. El resultado, en el grupo que practica ese campo, es el agrupamiento de algunos en torno al paradigma que ha logrado la síntesis aceptada y la lenta desaparición de las teorías disidentes con la dispersión de quienes las defienden. Así se cruza la barrera entre la prehistoria y la historia particular de una ciencia.
Ciencia normal
Este período comienza con la adopción de un paradigma, de parte de una comunidad científica. La amplitud de esta primera formulación kuhniana de paradigma nos permite identificar entre sus componentes típicos:
las leyes aceptadas y explícitamente establecidas;
los supuestos teóricos;
los modos en que se suelen aplicar las leyes fundamentales a los diversos hechos y tipos de situaciones;
ciertas prescripciones metodológicas;
el diseño de aparatos relacionados con la teoría del paradigma;
la operatoria instrumental y las técnicas necesarias para observar y experimentar los fenómenos;
determinados principios metafísicos muy generales, que guían el trabajo dentro del paradigma.
Ante tantos aspectos abarcados por el paradigma éste adquiere un sentido totalizador de la tarea del científico indicando qué es lo que se debe investigar, cómo hacerlo y cómo deben interpretarse los resultados obtenidos.
Este concepto de paradigma, contenedor de tantos sentidos, no podía estar exento de la crítica. La extensión dada por Kuhn a los paradigmas será restringida más adelante, pero en La estructura, en un intento de definición, los presenta como:
“(...) realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica.”[15]
El paradigma hace que se comiencen a investigar y desarrollar líneas teóricas y experimentales en las que los científicos logran acuerdos (incluidos los referidos al lenguaje a utilizar) que les permiten delimitar problemas y soluciones. La ciencia normal, basada en un paradigma, comienza así a ampliar el conocimiento científico generando una acumulación del saber disponible, un crecimiento de la información a partir de una ampliación de la base empírica ajustada a pautas de interpretación que el mismo paradigma estipula.
El paradigma no está destinado a permitir la renovación teórica ni la aparición de nuevos tipos de fenómenos, sino que sirve para articular y especificar el conocimiento adquirido, tanto en el ámbito teórico como experimental (Kuhn, 1962b/2002a: 51). El trabajo, durante la ciencia normal, consiste en perfeccionar la legitimación del paradigma. Es una labor minuciosa por medio de la cual los investigadores tratan de que la naturaleza encaje dentro del paradigma (Kuhn, 1962b/2002a: 52) ignorando –al menos en principio– los fenómenos que no se ajustan a él. Por eso los libros de texto, con los que aprenden los estudiantes, son conservadores. Los libros de texto en ciencias naturales no postulan el pensamiento divergente[16], tratan diversos temas pero no desde diversos enfoques.
“(...) en estos libros aparecen soluciones a problemas concretos que dentro de la profesión se vienen aceptando como paradigmas, y luego se le pide al estudiante que resuelva por sí mismo, con lápiz y papel o bien en el laboratorio, problemas muy parecidos, tanto en método como en sustancia, a los que contiene el libro de texto o a los que se han estudiado en clase. Nada mejor calculado para producir ‘predisposiciones mentales’ o Einstellungen.”[17]
La expresión “predisposiciones mentales” sugiere una estructura mental formada por el aprendizaje, pero que también sirve para comprensiones futuras. Así se establecen tradiciones dogmáticas, el iniciado no tiene los elementos suficientes para decidir sobre ellas ni valorarlas. Los profesionales se dedican a resolver problemas seleccionados con los conceptos e instrumentos de que los dota el paradigma. Esta estrategia es exitosa a corto plazo pero garantiza fracasos a largo plazo (Kuhn, 1964/1996: 285).
Los paradigmas ejercen sobre la mente de los científicos una influencia implícita que les hace aceptar algunas cuestiones básicas dándolas por sobreentendidas. Su formación y la tradición de la investigación que comparten proponen la coherencia necesaria para evitar cuestionamientos radicales.
“El hecho de que los científicos no pregunten o discutan habitualmente lo que hace que un problema particular o una solución sean aceptables, nos inclina a suponer que, al menos intuitivamente, conocen la respuesta. Pero puede indicar sólo que no le parecen importantes para su investigación ni la pregunta ni la respuesta.”[18]
En suma, el período de ciencia normal está abocado a resolver tres clases de problemas: la determinación del hecho significativo a investigar, el acoplamiento de los hechos con la teoría y la articulación de la teoría (Kuhn, 1962b/2002a: 66). La resolución de estos problemas no puede ser enteramente satisfactoria en todos los casos pero ocuparse en ellos persigue el fin de aumentar el alcance y precisión del paradigma. El carácter de incompleto del paradigma permite avizorar enigmas que se presentan habitualmente en la investigación normal. Estos enigmas requieren agudizar el ingenio para su resolución dentro del paradigma, quienes se abocan a esa tarea demuestran su maestría en el manejo de los principios intrínsecos del propio paradigma y esta actividad es, muchas veces, de las más importantes y estimuladas dentro de la ciencia normal. Esta vía, consistente en la resolución de enigmas, permite un desarrollo acumulativo de la ciencia y, a la vez, un poder explicativo cada vez mayor del paradigma.
Anomalías
Pero, entonces, siempre es de suponer que existan anomalías dentro del paradigma, observaciones que no se ajustan exactamente a lo esperado. Cuando las teorías y las observaciones no concuerdan del todo estamos frente a las anomalías. Pero la confianza y el compromiso hacia la tradición científica hacen suponer que la resolución de tales anomalías puede obtenerse de un modo u otro. El científico debe confiar en su trabajo y en el realizado por sus antecesores.
“Sin esa fe, su trabajo sería un desperdicio de tiempo y talento.”[19]
Entonces, los científicos luchan por generalizar la anomalía (Kuhn, 1959b/1996: 259-260) a fin de darle cabida en el sistema. En realidad las seguridades alcanzadas por la comunidad científica hacen difícil el abandono del paradigma y se buscan soluciones que no lo afecten. En algún momento las anomalías crecen, al punto que estas soluciones o hipótesis ad hoc llevan a forjar un sistema demasiado complejo o poco convincente.
Los descubrimientos científicos dentro del período normal son resultados previsibles de una teoría (como los elementos que ocuparon los lugares vacíos de la tabla periódica) pero otros toman por sorpresa a la comunicad científica. Estos últimos tienen una génesis y un proceso no arbitrario. No son algo caído del cielo (como la manzana de Newton) y producto del puro genio (Kuhn, 1962a/1996: 197) sino que surgen de anomalías y éstas son la consecuencia de un estado determinado del desarrollo científico.
En el período de ciencia normal, mientras los instrumentos y conceptos no han alcanzado un desarrollo suficiente, puede que no se reconozca la existencia de una anomalía. Cualquier anormalidad observada puede, en principio, esperarse que se supere por alguna explicación ulterior sin violar las expectativas generales y ajustándose a ellas. Para que algo constituya realmente una anomalía la ciencia normal debe haber alcanzado un alto grado de especialidad, los científicos deben dominar sus instrumentos y tener por bien asegurado el aparato teórico que les permita esperar ciertos comportamientos de la naturaleza y no otros (Kuhn, 1962a/1996: 198). Cuando ciertas observaciones son incongruentes con esas expectativas el mismo aparato conceptual se revela insuficiente. En consecuencia, es el mismo desarrollo del período normal el que generará la percepción de lo anormal.
“La anomalía sólo resalta contra el fondo proporcionado por el paradigma.”[20]
En otras, palabras, cuanto más maduro sea el estado del paradigma y los científicos más convencidos estén de él, más resaltarán los casos inapropiados al modelo.
Crisis
Las anomalías manifiestan el fracaso de las reglas que ofrece la investigación normal para resolver sus enigmas. Las anomalías afectan al paradigma de varias maneras: por su irresolución en sí, por su persistencia en el tiempo, por afectar a generalizaciones explícitas y fundamentales, por impedir la aplicación a alguna práctica particular (como el caso del calendario en el paradigma ptolemaico).
“Cuando por esas razones u otras similares, una anomalía llega a parecer algo más que otro enigma más de la ciencia normal, se inicia la transición a la crisis y a la ciencia fuera de lo ordinario.”[21]
Los intentos de resolver las anomalías, cada vez alejándose más de las reglas incluidas en el paradigma, lleva a lo que Kuhn denomina “coyunturas divergentes” (Kuhn, 1962b/2002a: 137) y hasta llegan a cuestionar soluciones aprobadas a problemas ya supuestamente resueltos en el paradigma. Los efectos de la crisis generan confusión y desaliento en los científicos.
La conciencia de este estado de crisis puede observarse históricamente con la aparición de otros paradigmas alternativos. Estas nuevas propuestas se presentan, al principio, en forma oculta, ya que es de esperar que no tengan muchos adherentes, además porque la comunidad científica sigue ejerciendo un control desde el paradigma vigente. Pero no es fácil que los científicos renuncien al paradigma. No basta la presencia de anomalías para que un paradigma sea abandonado. Para que esto suceda debe ofrecérseles otro que se presente con pretensiones legítimas de reemplazo. Mientras se pueda se inventarán modificaciones ad hoc que permitan extender la vida del antiguo paradigma.
En el período normal no se explicitaban las reglas o las suposiciones generales que orientaban la actividad científica. Pero los momentos de crisis permiten una revisión a través, muchas veces, de un análisis filosófico de los aspectos fundamentales del paradigma (Kuhn, 1962b/2002a: 144). Se desarrolla una investigación extraordinaria en tanto se concentra la atención en el trastorno que genera la anomalía y que permite reconocer otras anomalías por vía experimental. Por este sendero de ciencia extraordinaria, avanzando a tientas, pueden obtenerse nuevos descubrimientos (Kuhn, 1962b/2002a: 144-145). Esto no hace más que aumentar la debilidad del paradigma vigente y justificar la búsqueda de otro.
“La proliferación de articulaciones en competencia, la disposición para ensayarlo todo, la expresión del descontento explícito, el recurso a la filosofía y el debate sobre los fundamentos, son síntomas de una transición de la investigación normal a la no-ordinaria.”[22]
Revolución
Las dificultades del paradigma y la creciente ola de opciones diferentes lleva, finalmente, al convencimiento de que el paradigma que regía ya no es satisfactorio.
Tal vez el modelo de todos los cambios de paradigma en ciencia sea el pasaje del universo geocéntrico al heliocéntrico a partir de la revolución copernicana. Esa revolución no se completa sino hasta Newton pero es el avance decidido de otro enfoque lo que facilita todo lo demás que involucrará a la física y a las ciencias en general. Al elegir escribir un libro sobre estos acontecimientos científicos (La revolución copernicana) Kuhn tuvo que reconocer que en ese cambio teórico se encontraban comprometidas muchas otras ideas provenientes de otros campos y que intervenían activamente en el sostenimiento de una u otra de esas teorías. En una palabra, la elección entre geocentrismo y heliocentrismo implicaba compromisos ideológicos, filosóficos y hasta religiosos, además de los meramente científicos. Sin embargo, como Kuhn ha declarado siempre, su intención siempre ha sido la investigación de lo que sucede al interior de la ciencia.
Cuando un nuevo paradigma se establece como triunfador, la comunidad se convierte, es decir, cambia sus creencias básicas y comienza a confiar en otro paradigma. Esto produce un nuevo período de ciencia normal pero que se diferencia del anterior porque ahora los mismos datos pueden ser tomados en sentido completamente diferente. En La revolución copernicana Kuhn había introducido una de sus afirmaciones más discutidas que sigue sosteniendo en La estructura. Allí hablaba explícitamente de conversos al referirse a los que adoptan un nuevo esquema conceptual (Kuhn, 1957/1985: 291). La conversión es un convencimiento sostenido en una creencia. No hay, en la adopción de un nuevo paradigma, nada que se parezca a una constatación de falsedad del anterior (Khun, 1962b/2002a: 128). No hay modo de sostener un esquema conceptual o un paradigma sobre otro por razones lógicas puras ni, por lo tanto, tampoco para rechazar ninguno.
Ahora bien ¿por qué se adopta el nuevo modelo? Los motivos de la adopción de un nuevo paradigma pueden estar dados por razones extracientíficas, como la popularidad que adquirió el telescopio en su momento. Pero dentro de la ciencia debe entenderse que el nuevo paradigma ofrece ventajas respecto del anterior. Por tal motivo existe el convencimiento de que el nuevo paradigma se revela como un instrumento más potente que su predecesor.
Teoría New Look
A los psicólogos enrolados en la teoría New Look se los considera predecesores de la corriente cognitiva. Ellos se interesaron por analizar la percepción humana. Los psicólogos gestálticos habían estudiado la percepción a fin de identificar las leyes que la rigen, es decir, las regularidades que hacen que todos los seres humanos tiendan a organizar los estímulos del ambiente de determinadas maneras. A diferencia de la teoría de la Gestalt los de la New Look se preguntan por qué la percepción es selectiva. Es decir, no por qué percibimos de igual manera, sino por qué bajo ciertas circunstancias, percibimos diferente. A la Gestalt le interesan los aspectos universales de la percepción, a la New Look los aspectos individuales. Investigadores como Bruner, Postman y Mc Guinnies realizaron experimentos diversos para comprobar lo anteriormente mencionado. Buscaban descubrir cómo influyen en la percepción las inclinaciones valorativas de los individuos[23].
Para Bruner los resultados de estas experiencias se explican por la existencia de ciertas hipótesis en el sujeto (Verón habla de intencionalidad). Estas hipótesis, o predisposiciones, condicionan la percepción. En este sentido no puede hablarse de percepciones puras como lo propondría el conductismo. Para esta corriente el estímulo llega al individuo produciendo el efecto perceptivo, pero no puede dar cuenta de las diferencias en las percepciones de los sujetos a partir de estímulos idénticos. El modelo de Bruner permite entender este fenómeno a partir de ciertas categorías que organizan de una determinada manera los estímulos. Este planteo se asemeja a una postura kantiana, las categorías de la percepción funcionan como un a priori a la experiencia y le dan sentido. ¿Cuál es el origen de esas categorías? Los tests administrados comprueban que son coherentes con las variables de personalidad del individuo pero tienen un correlato cognitivo.
Ahora bien, los casos que cita Kuhn son netamente cognitivos. Se trata de que la experiencia de ciertos aspectos del mundo conocido actúan condicionando las cogniciones siguientes. En el experimento que comenta Kuhn, realizado por Bruner y Postman, se le presentan al sujeto sometido a la experiencia cartas de póker cuyo color no coincidía con el palo. Al respecto de este experimento el resultado muestra que las cartas anómalas son reconocidas por los sujetos como normales, ya que ellos perciben lo que sus categorías conceptuales predispuestas les permiten percibir. He aquí que el modo de romper con esas habitualidades deba ser súbito y violentando la resistencia de la estructura esperada (Kuhn, 1962b/2002a: 109).
Teoría de la Gestalt
En La estructura (1962) Kuhn ha mencionado el antecedente de una obra de Hanson, Patrones de descubrimiento (1958), en donde éste utiliza la teoría de la Forma (Gestalt) para dar cuenta de ciertos procesos científicos (Kuhn, 1962b/2002a: 179). En ese mismo pasaje señala que no puede demostrarse que algo así como los cambios de percepción se puedan demostrar que ocurran en ciencia. Tampoco niega que puedan ocurrir. A pesar de estas reticencias Kuhn utiliza a fondo la idea de cambios de Gestalt para aplicarlo a los cambios científicos aunque a la manera de una suposición factible.
Para algunos comentaristas de Kuhn la referencia a la Gestalt es en Kuhn un error y debe desestimarse. Pero del mismo modo habría que ignorar toda referencia psicológica en su obra. Según Chalmers, por ejemplo, la epistemología de Kuhn pierde su rumbo cuando se somete a las cuestiones de cómo piensan los científicos.
“(...) mi sugerencia es que se elimine de la concepción de Kuhn toda esa charla de cambios de gestalt y conversiones religiosas y nos limitemos a una caracterización objetiva de los paradigmas y a la relación entre ellos.”[24]
A pesar de esta opinión, y de las dudas del propio Kuhn, el recurso a la teoría de la Gestalt es habitual en La estructura. Kuhn invoca los ejemplos de transformaciones visuales que estudia la teoría mencionada como buenos prototipos de lo que sucede en los cambios científicos (Kuhn, 1962b/2002a: 176). La cuestión del cambio de paradigma vincula a Kuhn con las teorías cognoscitivas de la percepción. El científico cambia su enfoque en un cambio revolucionario. Por lo tanto, no es llamativo que sean precisamente los modos de organizar el campo cognitivo del investigador los que den la pauta de los progresos en la ciencia. En esta primera etapa los procedimientos cognitivos son pensados por Kuhn desde lo perceptivo, por eso el campo cognitivo del científico es tratado como un campo perceptivo. Sin embargo, el cambio de visión es tanto perceptivo como conceptual.
“Al examinar una fotografía de cámara de burbujas, el estudiante ve líneas interrumpidas que se confunden, mientras que el físico un registro de sucesos subnucleares que le son familiares. Sólo después de cierto número de esas transformaciones de la visión, el estudiante se convierte en habitante del mundo de los científicos, ve lo que ven los científicos y responde en la misma forma que ellos.”[25]
La teoría de la Gestalt es calificada como un enfoque estructural no genético. Hacia finales del siglo XIX la psicología había adquirido estatuto científico por imitar los procedimientos metodológicos de las ciencias naturales. Al igual que en la física y en la química importaban los fenómenos elementales. En el caso de la psicología de Wundt estos fenómenos estaban referidos a la conciencia. El supuesto que regía establecía que son los elementos de un conjunto los que explican el todo. A este elementalismo le seguía un asociacionismo como condición necesaria de reunión de esas partes en el todo. En cambio la Gestalt propone que nuestro modo de percibir se orienta hacia totalidades significativas en las que el todo es más que la suma de sus partes. Por lo tanto, no son las partes las que dan sentido al todo sino la estructura total la que da significado a las partes, los elementos son estructurados no estructurantes.
La Gestalt utilizó la experimentación para verificar lo anterior en los fenómenos perceptivos particularmente, de ahí estableció leyes de la percepción. Las leyes indican modos regulares como se estructura nuestro conocimiento perceptual del mundo. Nuestra percepción ya es un efecto de la estructuración que hacemos del mundo conociendo no los elementos que se nos presentan a modo de estímulos sensoriales sino a estos ya configurados en totalidades o formas.
Así es como, para Kuhn, los datos observacionales deben formar parte de un conjunto estructurado con sentido. Los elementos adquieren un significado dentro de una Gestalt particular, pero en otra podrían tener un significado diferente. Se podría decir que el paradigma es una Gestalt que funciona con cierta rigidez. El cambio de paradigma no puede estar facilitado, como en los cambios de Gestalt debe ocurrir de una manera abrupta.
En el experimento de Bruner y Postman de las cartas anómalas (ej.: seis de espadas rojo y cuatro de corazones negro) los sujetos solían verlas como normales (cfr. Kuhn, 1962b/2002a: 108). Lo que se veía se ajustaba a la categoría previa. En la ciencia deberíamos esperar que suceda lo mismo con los científicos. Al referirse a la ciencia Kuhn admite que este ejemplo no sea sólo una referencia metafórica, sino que es posible admitir que sea un modo básico de la naturaleza de la mente (Kuhn, 1962b/2002a: 109). Y es que el condicionamiento de la experiencia previa es lo suficientemente fuerte para hacer que las nuevas experiencias se comprendan con un formato ya incorporado.
“Lo que ve un hombre depende tanto de lo que mira como de lo que su experiencia visual y conceptual previa lo ha preparado a ver.”[26]
Pero también sucede que lo que es descubierto como extraño se vuelve normal. Los experimentos realizados en el Hanover Institute son citados por Kuhn a los efectos de ejemplificar cómo se acostumbra un sujeto a ver cosas de una manera totalmente normal, cuando al principio le parecían extrañas. Ese es el caso del individuo que se acostumbra a ver con lentes inversos el mundo cabeza abajo. Procesos como éstos están involucrados en todas las novedades científicas de importancia (Kuhn, 1962b/2002a: 110).
Combinado lo anterior con las explicaciones gestálticas resulta que en los cambios de paradigma el papel preponderante lo tiene el sujeto que aplica una forma, una configuración que constituye una reconstrucción que no tiene ninguna continuidad necesaria con la anterior (Kuhn, 1962b/2002a: 139). De modo que siempre el cambio de paradigma implica un salto ya que entre el modelo nuevo y el anterior existe un hiato que no es posible articular por razones lógicas o epistemológicas.
Ahora bien, el panorama de la ciencia, tal como ha sido planteado por Kuhn, avala una concepción del desarrollo científico como un proceso discontinuo y no acumulativo. Las referencias a los cambios de Gestalt le dan a Kuhn un cimiento psicológico en relación con los procesos de conocimiento científico. Si la Gestalt es la base explicativa de los procesos cognitivos es porque Kuhn cree ver en éstos algo que justifica entender lo que sucede en la ciencia tal como se objetiva en los diferentes momentos de su desarrollo.
El carácter a-histórico de las Gestalten
Una de las cualidades de las formas es que son a-históricas. Veamos lo que esto significa y las implicancias que tiene en la adopción de la Gestalt que hace Kuhn.
La a-historicidad de las Gestalten surge de las afirmaciones de Koffka respecto del campo psicofísico. El concepto de campo es tomado por Köhler del electromagnetismo y se refiere a la dinámica establecida entre fuerzas que se equilibran. Según Koffka, este campo está organizado entre el yo y el ambiente. El individuo rompe el equilibrio con su conducta pero el campo total influye en su accionar. Este campo se comporta como una Gestalt, es decir, es un todo estructurado pero no estático sino dinámico. Este análisis de la conducta humana como resultado de un campo psicofísico es a-histórico pues se toman en cuenta solamente los factores actuales que influyen en la conducta.
Lo mismo sucede con los fenómenos perceptivos ya que las formas están disponibles ante los estímulos que se presentan. La producción de formas no es una parte del estudio de la teoría, esta supone su existencia y así como no concibe su génesis tampoco puede dar cuenta de procesos de continuidad entre una forma y otra que reemplaza a una anterior.
Si las Gestalten no poseen historia, entonces no provienen de estructuras anteriores. Si su aplicación depende de las condiciones de la experiencia actual y actúan como predisposiciones fijas, si su rigidez impide su modificación y progresión transformadora hacia una nueva forma, si no es posible otorgar a las Gestalten continuidad ni lógica ni cronológica; entonces, resulta comprensible que el modelo de cambio de paradigma según el cambio de Gestalt sostenido en La estructura adquiriera todos los matices de un cambio sin continuidad ya que, entre los paradigmas, habría discontinuidades semejantes a grietas insalvables. Estos hiatos implican una inconmensurabilidad radical e impiden patrones unificadores de comparabilidad y comunicación entre paradigmas. Se entiende también que, de este modo, los paradigmas sean considerados incompatibles; que la adopción del nuevo paradigma resulte más de un salto o una conversión abrupta que de convicciones lógicas o por métodos de evaluación racional; se comprende también la acusación de irracionalismo. Por otra parte, si no hay tribunal externo a los paradigmas para juzgar sobre ellos, ni hay acercamiento progresivo a la verdad en la historia de la ciencia, entonces, cualquier paradigma podría ser tan “verdadero” como cualquier otro, de lo que se desprende la acusación de relativismo. Si tomamos la teoría de la Gestalt como inspiración o punto de referencia de los procesos que Kuhn quiere significar el resultado es el que antecede.
Concepto de insight y los cambios de visión
Wolfgang Köhler describió en su obra The Mentality of Apes (La mentalidad de los monos) una serie de experimentos realizados con chimpancés con los que asentó el principio gestáltico de insight. En ellos, estos monos solucionaban un problema práctico relacionado con la reorganización de los estímulos de su entorno. Así Sultán debía alcanzar una banana que colgaba en el techo de su jaula y a la que no podía llegar saltando, ni con un palo, ni subiéndose a una caja. Pero luego de varios fracasos solucionaba el problema subiéndose a la caja y alcanzando la banana con el palo. Ésta y otras experiencias similares manifiestan que el animal encuentra la resolución a través de una especie de mirada interior en la que, abandonando los datos estrictos del medio, genera una nueva organización de los mismos. Esta nueva estructura, o Gestalt, no la ofrecen los estímulos sino una nueva combinación de los mismos lograda en su interior. A partir de esto se entiende por insight la súbita reestructuración del campo perceptivo. El insight no exige pasos intermedios, por eso es una visión repentina de la solución. No hay, entre la Gestalt procedente del medio y la nueva producida por el chimpancé, ningún puente sino una plena intuición. De manera que, por más que se quiera ver en esta conducta un comportamiento inteligente (ya que el animal soluciona un problema práctico nuevo para su especie), no puede hablarse de deducción ni de razonamiento.
Si bien el insight es estudiado, originalmente, como parte de los procesos de cognición perceptiva, los psicólogos gestálticos han extendido el concepto a todo tipo de cognición humana. También los aprendizajes que involucran nociones abstractas serían el resultado de tipos de insight por los cuales se reestructuraría el campo conceptual del individuo.
En síntesis, en la reestructuración gestáltica una forma viene a reemplazar a otra por una comprensión súbita de relaciones antes no advertidas. Los datos anteriores pasan a ser reorganizados bajo una nueva forma. Este cambio se produce por la captación interna de una nueva estructura que pudiera responder a un estado de cosas externo.
Kuhn ha aplicado este modelo a las innovaciones científicas y las ha denominado switch gestáltico.
“(...) el nuevo paradigma o un indicio suficiente para permitir una articulación posterior, surge repentinamente, a veces en medio de la noche, en la mente de un hombre sumergido profundamente en la crisis.”[27]
Y no es un dato menor que sea la propia experiencia de Kuhn la que le haya acercado esta interpretación. Al tratar de comprender la Física de Aristóteles, Kuhn encontraba demasiados puntos oscuros, de hecho Aristóteles se le aparecía como un ignorante en temas referidos a la mecánica y, más aún, sus errores le parecían propios de un físico terriblemente malo (Kuhn, 1981b/2002b: 26). Pero todo cambió cuando advirtió, de un modo repentino, por una comprensión súbita atribuible a un proceso de insight, lo que estaba diciendo el filósofo griego.
“Súbitamente, los fragmentos en mi cabeza se ordenaron por sí mismos de un modo nuevo, encajando todos a la vez (...) Ese tipo de experiencia –las piezas ordenándose súbitamente por sí mismas y apareciendo juntas de un modo nuevo– es la primera característica general del cambio revolucionario que distinguiré después de una consideración adicional de ejemplos.”[28]
Aquí se hace necesario destacar que Kuhn pudo haber confundido los procesos cognitivos individuales con procesos colectivos y, por ende, históricamente reconocibles. Por cierto, Kuhn admite haberse expresado mal al aplicar a las comunidades procesos gestálticos (Kuhn, 1989/2002b: 109). En uno de sus últimos trabajos, Mundos posibles en la historia de la ciencia (1989), se muestra decidido a encarar de otra manera la cuestión de la discontinuidad en la ciencia comprendiendo que la transición entre la aceptación de un léxico y otro exige un estudio de los procesos intermedios, cosa que está ausente en el primer Kuhn.
La teoría de la Gestalt coincide con la concepción general que presenta Kuhn en un primer momento de los cambios científicos. Podríamos esquematizar lo anterior de la siguiente manera:
CAMBIOS DE GESTALT CAMBIOS CIENTÍFICOS
Estudios del cambio de estructuras cognitivas en el campo perceptivo
Enfoque estructural.
La Gestalt se orienta a las totalidades significativas, la estructura da significado a las partes
En foque descriptivo y no explicativo.
Insight: la súbita reestructuración del campo perceptivo.
Cambio de Gestalt como salto, discontinuidad (a-historicidad de las gestalten).
No estudia pasos intermedios, por eso es una visión repentina de la solución.
Kuhn invoca los ejemplos de transformaciones visuales que estudia la Gestalt como buenos prototipos de lo que sucede en los cambios científicos (cambio de visión)
Para Kuhn los datos observacionales adquieren significado dentro de un paradigma totalizador
Cambio como switch gestáltico (insight). Comprensión repentina “(...) el nuevo paradigma o un indicio suficiente para permitir una articulación posterior, surge repentinamente, a veces en medio de la noche, en la mente de un hombre sumergido profundamente en la crisis.”
(Kuhn, 1962b/2002a: 146)
Discontinuidad entre paradigmas.
No hay comparabilidad ni comunicación entre paradigmas (inconmensurabilidad)
Referencias bibliográficas
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Chalmers, A.: ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Bs. As., SIGLO XXI DE ARGENTINA EDITORES, 2004.
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Kuhn, T. S.: «La tensión esencial: tradición e innovación en la investigación científica», en Kuhn, T. S.: La tensión esencial, México, FCE, 1959/1996.
Kuhn, T. S.: «La estructura histórica del descubrimiento científico», en Kuhn, T. S.: La tensión esencial, México, FCE, 1962a/1996.
Kuhn, T. S.: La estructura de las revoluciones científicas, Bs. As., FCE., 1962b/2002a.
Kuhn, T. S.: «La función de los experimentos imaginarios», en Kuhn, T. S.: La tensión esencial, México, FCE., 1964/1996.
Kuhn, T. S.: «¿Qué son las revoluciones científicas?», en Kuhn, T. S.: El camino desde la estructura, Barcelona, Paidós, 1981/2002b.
Kuhn, T. S.: «Mundos posibles en la historia de la ciencia» (artículo presentado en el 65 Symposium Nobel, 1986), en Kuhn, T. S.: El camino desde la estructura, Barcelona, Paidós, 1989/2002b.
Hanson, N. R.: Patterns of Discovery: An Inquiry into the Conceptual Foundations of Science, Cambridge, Cambridge University Press (trad. cast. De E. García Camarero: Patrones de descubrimiento: Investigación de las bases conceptuales de la ciencia Madrid. Alianza, 1977.
Mayoral de Lucas, J. V.: «Thomas S. Kuhn y el lenguaje científico, 1949-1951: Los argumentos filosóficos de las Conferencias Lowell», en Actas del IV Congreso de la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia. Valladolid, 3-6 de noviembre de 2004.
En http://www.solofici.org/images/stories/PDF/actas_iv_congreso_slmfce.pdf
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* Doctor en Filosofía (UM), UBA, UNLaM.
[1] Baltas, A., Gavroglu, K., Kindi, V.: «Una conversación con Thomas Kuhn», en Kuhn, T. S.: El camino desde la estructura, Barcelona, Paidós, 2002b, p. 310.
[2] Kuhn, T. S.: La estructura de las revoluciones científicas, Bs. As., FCE., 1962b/2002a, p. 11.
[3] Op. cit. 2002b, p. 325.
[4] Thomas S. Kuhn, The Quest for Physical Theory: Problems in the Methodology of Scientific Research, 3-30-III-1951, Thomas S. Kuhn Papers [MC 240], Institute Archives and Special Collections, Massachusetts Institute of Technology, Cambridge, Mass., caja 33, carpeta 11. La referencia y los comentarios que se desarrollan sobre este tema en el presente trabajo han sido tomados de Mayoral de Lucas (2004).
[5] Mayoral de Lucas, J. V.: «Thomas S. Kuhn y el lenguaje científico, 1949-1951: Los argumentos filosóficos de las Conferencias Lowell», en Actas del IV Congreso de la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia. Valladolid, 3-6 de noviembre de 2004. En http://www.solofici.org/images/stories/PDF/actas_iv_congreso_slmfce.pdf, p. 199.
[6] En adelante La estructura.
[7] Op.cit. 1962b/2002a, p. 188.
[8] Op. cit. 2002b, p. 322.
[9] Kuhn, T. S.: La revolución copernicana, Madrid, Orbis, 1957/1985, p. 67.
[10] Ibid., p. 69.
[11] Ibid., 1957/1985, p. 69.
[12] Ibid., 1957/1985, p. 337.
[13] Ibid., pp. 337-338.
[14] Op.cit., 1962b/2002a, p. 43.
[15] Ibid., p. 13.
[16] Kuhn acepta la distinción entre pensamiento divergente: el que funciona en direcciones diferentes o rechazando direcciones antiguas y optando por otras nuevas; y pensamiento convergente: el que se ejerce sobre el consenso establecido (creencias tradicionales) adquirido por la educación y sostenido por la práctica científica (Kuhn, T. S.: «La tensión esencial: tradición e innovación en la investigación científica», en Kuhn, T. S.: La tensión esencial, México, FCE, 1959/1996, pp. 249-250.
[17] Ibid., p. 252.
[18] Op. cit., 1962b/2002a, p. 84.
[19] Op. cit., 1959b/1996, p. 259.
[20] Kuhn, T. S.: «La estructura histórica del descubrimiento científico», en Kuhn, T. S.: La tensión esencial, México, FCE, 1962a/1996, p. 111.
[21] Op.cit., 1962b/2002a, p. 136.
[22] Ibid., p. 148.
[23] Una de esas experiencias seguía los siguientes pasos:
1º A un grupo de 25 individuos se les administraba un test (escala de Allport-Vernon) para distinguir sus inclinaciones valorativas.
2º Luego se les hacia ver por medio de un taquitoscopio un grupo de 36 palabras.
3º Se registraba el tiempo que tardaban los sujetos en identificar correctamente cada palabra y los intentos de identificación fallidos (hipótesis de presolución).
Los resultados obtenidos ofrecen, en líneas generales, la conclusión de que las personas utilizaban menos tiempo si la palabra a reconocer se asociaba positivamente con sus valoraciones. Las respuestas erróneas también mostraban que estaban orientadas por los significados valorativos del sujeto, de modo que podían ser incorrectas pero similares a las correctas cuando el contenido valorativo era elevado para el sujeto e incorrectas pero contrarias a las correctas cuando el contenido valorativo era bajo para el individuo.
[24] Chalmers, A.: ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Bs. As., SIGLO XXI DE ARGENTINA EDITORES, 2004, p. 121.
[25] Op. cit., 1962b/2002a, p. 177.
[26] Ibid., p. 179.
[27] Ibid., p. 146.
[28] Kuhn, T. S.: «¿Qué son las revoluciones científicas?», en Kuhn, T. S.: El camino desde la estructura, Barcelona, Paidós, 1981/2002b, p. 27.
El Lugar de la Psicología en la Epistemología de Kuhn: La posibilidad de una psicología de la investigación científica
El Lugar de la Psicología en la Epistemología de Kuhn: La posibilidad de una psicología de la investigación científica
The Place of Psychology in Kuhn’s Epistemology: The possibility of a scientific research psychology
Dr. Juan Brunetti(juanbrunetti@gmail.com)y Dra. Elizabeth Beatriz Ormart(eormart@psi.uba.ar)Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires (Buenos Aires, Argentina)
Abstract
Kuhn’s epistemology has inspired research within psychology of knowledge. At the same time, researchers have taken Kuhn’s categories to theorize on their findings. Finally, Kuhn himself turned towards them to illuminate his concept of scientific development and to build the foundation of a scientific research psychology. The issue about psychology epistemological rules is at the background of these reciprocal influences.
Keywords: epistemology, psychology, science, learning, knowledge.
Resumen
La epistemología de Kuhn ha inspirado investigaciones en el ámbito de la psicología del conocimiento. Del mismo modo los psicólogos investigadores de los procesos psico-cognitivos han tomado categorías kuhnianas para teorizar sus hallazgos. Finalmente, el mismo Kuhn se volvió hacia ellos para iluminar su concepción del desarrollo científico y construir los cimientos de una psicología de la investigación científica. Por otra parte, la cuestión acerca del estatuto epistemológico de la psicología está en la base de estas influencias recíprocas.
Palabras clave:epistemología, psicología, ciencia, aprendizaje, conocimiento.
Introducción
El presente escrito (1) busca, en primer lugar, describir la atención que han merecido en la epistemología de Kuhn las cuestiones psicológicas del conocimiento. En su recorrido epistemológico, Kuhn transita por los más diversos modelos explicativos de la psicología. A lo largo de la obra de Kuhn encontramos referencias a la Gestalt, al asociacionismo, a Piaget y a la psicología cognitiva, intrincadas en un fértil diálogo con la generación del conocimiento científico. En el presente artículo se aborda de un modo general el interés manifestado en Kuhn por el funcionamiento psíquico cognoscitivo en los procesos de producción de conocimiento científico.
En segundo término, nos abocamos a interrogar desde el modelo kuhniano el estatuto científico de la psicología. En este caso, los intereses que nos guiaron apuntan al valor científico de las teorías psicológicas en Kuhn. En otras palabras, la cuestión a discutir es si en la obra de Kuhn a la psicología le es otorgado el estatuto de ciencia o si ella se encuentra aún en un proceso pre-científico. Y aún en este último caso, habría que revisar el sentido dado por Kuhn a la etapa anterior a la ciencia normal, de acuerdo con las exigencias o parámetros de cientificidad asumidos por el autor.
1. ¿Cómo relacionó tempranamente Kuhn procesos cognitivos y conocimiento científico?
Desde muy temprano Kuhn ha querido saber qué es lo que pasa con los científicos particulares. En las Conferencias Lowell (2) señalaba que, en el estudio del método, hay que incorporar el estudio del agente de la teoría, entiéndase por tal tanto al individuo como la comunidad(Mayoral de Lucas 2004:198). Allí planteaba que el lenguaje es lo que conecta al individuo con el grupo a través de la teoría. Una teoría es un lenguaje compartidopor numerosos individuos, incluso a lo largo de mucho tiempo. Por lo tanto, por más que se objetive, la ciencia surge de las condiciones epistemológicas de los sujetos. Según Mayoral de Lucas: “A lo largo de su etapa como fellow, Kuhn explorará las condiciones epistemológicas del científico desde diversos puntos de vista (lógico-semántico y psicológico, principalmente)” (2004:199).
En su primera etapa, Kuhn ha atendido a las cuestiones cognitivas dándoles un lugar de preeminencia. En La Revolución Copernicana (1957)intuía que en un cambio de esquema conceptual debía haber más que problemas estrictamente científicos y se preguntaba por el motivo que lleva a los sujetos a cambiar un esquema exitoso por otro. Las razones pueden ser epistemológicas e inciden en ellas variables históricas. Sin embargo, comprender mejor esos cambios implicaría descubrir cómo es que son psico-cognitivamente posibles. En La Estructura (1962) volvía una y otra vez a reflexionar sobre cómo los científicos concretos vieron y resolvieron sus problemas y dieron lugar a nuevos modos de entender la ciencia gestando cambios revolucionarios (Kuhn 1962/2002a: 99, 144, 210, 238). Por otra parte, debemos convenir en que si una comunidad cambia sus convicciones paradigmáticas, es porque se han ejecutado para ello operaciones psicológicas en sus miembros. Por presión de grupo o sin ella el individuo pone en juego factores cognitivos que el cambio exige. Sabemos que los miembros de una comunidad científica, en el período de revolución, se van “convirtiendo” primeramente de a uno y hasta en algunos casos podríamos ubicar al que comienza la serie. ¿Cómo es que la ciencia cambió su punto de vista de un objeto balanceándose de una cuerda, de modo que pasara de ser un cuerpo que se desplaza de una posición superior a una más baja hasta llegar a su reposo natural con dificultad, a ser un péndulo? Según Kuhn: “¿Por qué tuvo lugar ese cambio de visión? ¿Por el genio individual de Galileo?” (1962/2002a:188).
También es cierto que Kuhn ha propuesto un cambio en masa de la comunidad en donde la mayoría podría convertirse en un golpe de mando revolucionario. Por supuesto que al historiador de la ciencia le interesa destacar esos momentos en que ciertas teorías adquieren confiabilidad y son validadas públicamente por parte de la mayoría de los científicos. Pero ¿acaso ese proceso masivo elimina de los individuos la exigencia operacional a nivel psicológico en sus mentes, el compromiso con un grado de racionalidad y la necesidad de comprensión? Probablemente esos procesos inmanentes en los que unos empiezan a aceptar el punto de vista de otros sea el mayor aporte de racionalidad que el individuo realiza en los cambios revolucionarios.
A pesar de que Kuhn haya manifestado su interés en la psicología social, no ha dejado de suministrar ejemplos acerca del funcionamiento cognitivo del sujeto científico particular y, podría decirse, que una de sus preocupaciones ha sido dar cuenta de lo que sucede en la mente del científico, tanto en el período de ciencia normal como en los procesos revolucionarios. El Kuhn historiador no se ha limitado al relato de los hechos. Su estilo está lleno de insinuaciones respecto de lo que podría suceder en el interior del científico, como si pretendiera leer sus mentes: “Yo pensaba –perdónenme– que, con la posible excepción de Koyré, y quizá incluso ni eso, era capaz de leer textos y meterme en la cabeza de las personas que los escribieron mejor que ningún otro en el mundo” (Baltas, Gavroglu y Kindi 2002:322).
Lo que pretendemos destacar aquí es que la investigación de Kuhn acerca de la historia de la ciencia lo ha conducido inevitablemente hacia el terreno de la psicología del conocimiento del investigador.
2. El enfoque reconstructivo de Kuhn
El enfoque de Kuhn podría ser denominado reconstructivo, es decir, partiendo de los productos de la ciencia se dirige hacia las comunidades; de modo que no sorprende que lo primero en advertir sean las realizaciones científicas y el segundo paso sea atribuírselas a lo que acontece en una comunidad de científicos. Pero avanzando un poco más, no queda sino reconocer que dentro de la comunidad existen individuos reales. A partir de ahí se puede avanzar sobre la naturaleza de esos procesos en la mente del hombre de ciencia particular y concreto que posee funciones psicológicas determinadas. Luego, desde ahí, los momentos de ciencia normal y los acontecimientos revolucionarios adquieren nueva claridad. Explicar en qué consisten esos procesos no ha sido una tarea sencilla para Kuhn, el intento de descubrirlos lo ha llevado por diversos caminos de la psicología relacionada con las capacidades cognitivas. Reconocer esto implica encarar una exploración en la obra de Kuhn. A este respecto se hace imprescindible destacar que el pensamiento epistemológico de Kuhn manifiesta transformaciones y esta cuestión es ya un capítulo aparte. Si tomamos como referencia el Kuhn de La Estructura (1962)encontramos una serie de afirmaciones que parecen atenuarse en su radicalidad en el último Kuhn (década del ‘90). En medio de ambos períodos podemos ubicar una etapa de transición en la que nuestro autor intenta responder a sus críticos y replantearse sus primeras ideas. Para esta investigación toma relevancia cómo Kuhn emplea, en cada uno de estos momentos, los referentes psicológicos de procesos cognitivos para aclarar sus puntos de vista. Por lo dicho la exploración acerca del uso de la psicología del conocimiento en Kuhn no sólo es posible, sino altamente relevante para comprender su concepción epistemológica.
3. ¿Cuál es el grado de interés de Kuhn por el funcionamiento psíquico cognoscitivo?
El interés de Kuhn en las cuestiones cognitivas viene de manera secundaria a complementar lo que en él es su búsqueda primaria, es decir, su interés en la construcción y desarrollo del conocimiento científico. Pero no hay que explicar demasiado para comprender que la ciencia es un producto del conocimiento del hombre, la expresión epistemología así lo revela. Cómo es que en la ciencia intervienen otros factores: sociológicos, históricos, económicos, culturales, etc., lo cual no significa que haya que perder de vista que la ciencia es un tipo de conocimiento. Por lo tanto, aunque no sea la única variable, tampoco es un tema menor en cualquier epistemología considerar una teoría que sirva de referencia de los procesos de conocimiento que ocurren en un psiquismo o, dicho en forma más específica, en un sujeto epistémico. Aquí es donde las utilizaciones de Kuhn de teorías psicológicas se vuelven relevantes con una proyección epistemológica que deberíamos realzar.
3.1. Los cambios científicos como cambios cognitivos
En su epistemología Thomas Kuhn ha incluido aspectos de la psicología de los procesos cognitivos. La relación que guardan la epistemología y la psicología del conocimiento es bidireccional, ya que ambas se encuentran mutuamente referidas. En este sentido, podemos mencionar algunos ejemplos:
a) Kuhn ha sostenido, en varias oportunidades, que los datos que aportan los psicólogos pueden iluminar la epistemología: “si esta suerte de estrategia es razonablemente legítima, constituye un error pedir a la persona que la usa que trace fronteras y diga cuándo es psicología, cuándo historia, y cuándo filosofía de la ciencia. Evidentemente puede ser cualquiera de estas cosas sin las otras. Pero esto no implica que los datos del psicólogo o las generalizaciones del psicólogo, justamente por ser del psicólogo, no puedan iluminar a quien tenga intereses epistemológicos”(Kuhn 1974/1978:83).
b) Asimismo, ha sido muy explícito, en referencia con las influencias que ha recibido a lo largo de su obra. Kuhn señala que la historia de la ciencia y la psicología de Piaget han influido recíprocamente en su pensamiento (Kuhn 1971/1996:46).
c) Finalmente, cabe destacar los acercamientos de Kuhn a trabajos de psicólogos cognitivos como Carey (2004) o Rosch (1999). Este interés de Kuhn por la psicología del conocimiento no ha pretendido sino alumbrar lo que él mismo comprobaba desde una epistemología que atiende a la realidad histórica del acaecer científico.
Que los trabajos de Kuhn fueron hechos dentro de un eje claramente epistemológico no es una cuestión sometida a disputa. Como epistemólogo su mirada ha estado enfocada a esa construcción humana, grupal e histórica que es la ciencia. Podría entenderse, entonces, que la psicología ha jugado un papel menor, meramente ilustrativo o hasta irrelevante en su obra. Todas estas suposiciones parecen desconocer ciertos datos que se encuentran presentes a lo largo de la obra de Kuhn, algunos de los cuales hemos mencionado anteriormente. Lo cierto, es que su modo de pensar la ciencia ha incluido la historia y la psicología del conocimiento en una trabazón substancial.
Es difícil leer la obra de Kuhn en detalle, incluyendo sus declaraciones autobiográficas y los datos de sus últimos intereses, sin otorgar que la psicología del conocimiento haya formado parte de su búsqueda epistemológica, claramente identificada, por lo demás, dentro del cuadro de la epistemología naturalizada.
No obstante es verdad que aun otorgando que Kuhn viera a la psicología como necesaria para complementar su lectura de los procesos científicos, queda por responder el problema básico de esta relación. ¿Qué modelo de explicación psicológica le resulta fecundo para comprender los procesos de construcción y cambio científico? ¿Estos procesos son individuales o colectivos?
La ciencia, en tanto que es una construcción social, sucede en las comunidades y los recursos psicológicos a los que acude Kuhn están relacionados con la psicología de los individuos.
En principio, no podía esto ser de otra manera ya que la psicología del conocimiento se dirige hacia los psiquismos individuales. Discutir este punto sería plantear la validez de utilizar la psicología del conocimiento para la epistemología. En otras palabras, sería cuestionar la legitimidad de cierta línea de la epistemología naturalizada. Pero sin salirnos del propio Kuhn se puede decir que él observa esta dificultad. Así es como acepta que las comunidades, en tanto colectivo, no tienen conocimientos y la referencia a los cambios de Gestalt que ellas sufrirían, por ejemplo, no debe entenderse al pie de la letra. Las comunidades no piensan pero los sujetos que la componen sí. La teoría de la Gestalt colaboró con alumbrar suficientemente los procesos psicológicos implicados en la investigación científica. Le resultó útil a Kuhn para comprender la inconmensurabilidad de los paradigmas desde la mirada del historiador, pero le resultó insuficiente para dar cuenta de los procesos psicológicos involucrados en ese cambio.
Cuando Kuhn percibió estas dificultades se despegó de la Gestalt y comenzó a buscar en otras explicaciones psicológicas la clave de los cambios científicos. Así, pudo ver que en el cambio científico es posible incluir elementos de un núcleo anterior con otros nuevos producidos por ese mismo núcleo como continuidades que permanecen después del cambio (Kuhn 1976/2002b:218). Esto último puede ser entendido mejor desde la psicología genética de Piaget o la psicología cognitiva, en particular en las investigaciones de Carey respecto del desarrollo en los niños (Nersessian 2003:205, nota 2 al pie). Sobre esto mismo cabe recordar que, en sus comienzos, Kuhn buscó encontrar en Piaget explicaciones psicológicas de procesos de transición de un nivel cognitivo a otro (Kuhn 1962/2002a:11). En la medida en que la psicología del conocimiento le ha permitido a Kuhn la comprensión de cambios científicos en la historia de la ciencia, no parece haber encontrado dificultad en pensar en la equivalencia entre ambas cosas.
Conviene también realizar las siguientes observaciones ampliatorias. Es verdad que los cambios revolucionarios, según Kuhn, ocurren a nivel de la comunidad, por lo tanto son histórico-comunitarios. Una revolución no la realiza un hombre, pero alguno o algunos la comienzan. Así lo entiende Kuhn cuando asume que Copérnico y Einstein realizaron (gracias a los cambios en sus esquemas cognitivos) verdaderas revoluciones científicas posibilitando un salto entre paradigmas incompatibles (Kuhn 1962/2002a:158). La revolución es progresiva, de modo que otros la deben continuar, de hecho Kuhn habla de microprocesos (Kuhn 1989/2002b:111) sugiriendo ajustes siguientes. En dichos microprocesos los individuos están implicados en instancias de modificación de conceptos previos que exigen realizaciones de cambios conceptuales a escala menor. En un largo proceso los pequeños cambios conceptuales puede que no siempre merezcan recibir el sentido pleno o evidente de revolución. Pero la colaboración en esa transición indica un pensamiento necesariamente divergente (Kuhn 1959/1996) que se verifica por la no aceptación sumisa de un paradigma común. Ignorar esto sería subestimar el número de científicos que participan en un proceso revolucionario, que cuanto más extendido esté en el tiempo más aumentará. No sólo los científicos que realizan sus aportes originales deben efectuar estos cambios conceptuales, sino todos los miembros de la comunidad que se convencen de sus propuestas.
Por supuesto que Copérnico no completó la revolución copernicana: con ese nombre se ha llamado a un itinerario científico comenzado por él y que se considera finalizado con Newton. Sin embargo, es difícil decir que Copérnico no aportó un cambio fundamental respecto de la concepción astronómica de su tiempo. La vaguedad de la noción de paradigma colabora, en este caso, positivamente a fin de no delimitarlo entre un antes y un después muy precisos. En los microprocesos de cambio puede entenderse que el paradigma sufre sucesivas modificaciones locales que lo van reajustando hasta un equilibrio más logrado. La revolución copernicana comenzó cambiando el centro geométrico del universo, necesitó luego la modificación de las leyes del movimiento: la ley de inercia, la noción de fuerza, hasta el concepto de gravitación. Ahora bien, siempre que sucedan este tipo de ajustes sucesivos debe haber algún cambio cognoscitivo importante en la consideración de los científicos. Lo dicho anteriormente, respecto de la vaguedad del límite de comienzo y fin de un paradigma, nos permite pensar tanto que la revolución científica funciona a largo plazo como en esos pequeños, pero decisivos, cambios conceptuales que la van delineando. Es aquí donde la participación de los científicos no se verifica como la de una aceptación masiva e irreflexiva. Dentro de la comunidad hay mentes que piensan como completar el paradigma y darle mayor coherencia. Ellos son los responsables también del cambio científico. Desentenderse de la experiencia particular y del aparato cognitivo de los sujetos concretos, que operan en medio de las revoluciones, es desconocer la mecánica interna de los cambios históricos.
3.2. El tema de la continuidad en el cambio teórico y en la psicogénesis
Piaget y García (2000) tomaron a su cargo la tarea de mostrar que las herramientas que proporcionan el método psicogenético y la verificación de los procesos históricos de la ciencia permiten pensar en mecanismos comunes a ambos. La comparación entre psicogénesis y la historia de la ciencia puede justificarse sólo si se muestran los mismos principios. Según Castorina, “el empleo coordinado del método psicogenético y de una reconstrucción de la historia de la ciencia dio lugar a las hipótesis –aún por verificar en diversos dominios del conocimiento– acerca de mecanismos e instrumentos comunes a la psicogénesis y la formación histórica de las ciencias [según Piaget y García]. Por ejemplo, los procesos de desestabilización de los sistemas de conocimiento y su ulterior reequilibración por medio de las abstracciones y generalizaciones, la invención de novedades y su articulación” (Castorina 1998:25).
A decir verdad Piaget y García reconocieron el parentesco con la postura kuhniana sólo parcialmente. La continuidad del desarrollo del sistema cognoscitivo desde el niño hasta el hombre de ciencia muestra, según ellos, una correspondencia con el desarrollo de la física desde Aristóteles hasta la actualidad. Esa continuidad no excluye las discontinuidades. Lo único que se mantiene en todas las etapas, uniéndolas, es el funcionamiento y no el carácter de las estructuras. Estos factores funcionales son las conocidas invariantes, en especial los aspectos que conforman la adaptación cognoscitiva, es decir, la asimilación y la acomodación, y los procesos de equilibración implicados. Es el cambio de estructuras el aspecto que evidencia la discontinuidad o salto en el proceso. Según Piaget y García estos son puntos de acuerdo con Kuhn (cfr. Piaget y García 2000:237). Lo que no acuerdan con él es que las reestructuraciones, si bien pueden concebirse como saltos, no posean una lógica interna.
Las diferencias con la epistemología de Kuhn se pueden encontrar claras en este pasaje: “Kuhn, por el contrario, no acepta que haya continuidad en la evolución científica, ni que haya mecanismos claros que permitan sustituir un paradigma por otro. Él comprueba el hecho de que un paradigma es desalojado históricamente por otro, sin que haya normas cuya aplicación explique cómo ocurre. Más aún, su concepción de paradigma torna imposible establecer criterios que permitan comparar dos de ellos entre sí para establecer la superioridad de uno sobre el otro. En ello consiste precisamente su idea de la inconmensurabilidad de los paradigmas. De aquí surge la frecuente acusación de irracionalista que le han hecho sus críticos: en la concepción de Kuhn no hay lugar para el progreso científico” (Piaget y García 2000:238).
El análisis precedente es sin duda parcial, está basado en el Kuhn de La Estructura. Es sabido que Kuhn sostuvo una idea de progreso científico, aceptó la existencia de criterios para la preferencia de un paradigma sobre otro y, fundamentalmente, modificó (o aclaró) su noción de inconmensurabilidad dando lugar a una concepción menos radical, más acotada o parcializada de la misma. También debe puntualizarse que el carácter local de la inconmensurabilidad permite pensar la continuidad de ciertos aspectos en el cambio científico (más adelante ampliaremos con más justificación esta consideración). Pero es lógico que todos estos tratamientos no aparecieran en la obra de Piaget y García, porque ésta es anterior a lo que se reconoce como el último Kuhn. Recién a partir de los años ochenta Kuhn pasa a reelaborar sus ideas con un matiz lingüístico y atenuando las interpretaciones más extremas de La Estructura.
3.3. Las crisis en la ciencia como crisis cognitiva
Según la opinión de Greiffenhagen y Sherman (2008) sería incorrecta la comparación entre los momentos de crisis de la ciencia con lo que ocurre en los conflictos cognitivos a nivel del psiquismo individual. Los autores señalan que el concepto de crisis, trabajado por Kuhn, atañe solamente a la ciencia en cuanto institución, y ése es el único sentido en que hay que tomar sus palabras. Es verdad que los momentos de crisis son instancias de replanteo a todo nivel. Es de esperar que se produzcan conmociones a nivel institucional, se vean afectados los organismos encargados de la difusión del conocimiento y cambien parámetros de investigación y de distribución de recursos. Pero esta crisis es básicamente epistemológica, es decir, está referida al cuerpo de conocimientos que ya no se puede seguir sosteniendo. Y el conocimiento es un fenómeno primariamente individual que puede socializarse. Kuhn tardó en reconocer que las comunidades no son entes con experiencias cognitivas (Kuhn 1989/2002b:111), lo cual no significa que no puedan reproducir hasta cierto punto procesos individuales. Conviene aquí, además, recordar que, justamente cuando Kuhn describe el estado de la ciencia en crisis no puede dejar de citar a los actores individuales describiendo el mundo interno del científico. El nuevo paradigma suele surgir de la mente de un hombre que está sumergido “profundamente” en la crisis (Kuhn 1962/2002a:146).
El momento de crisis es una conmoción intelectual cuyas repercusiones, por qué no decirlo, son casi existenciales. Según Kuhn: “Einstein, limitado por el uso corriente a un lenguaje menos florido, escribió solamente: ‘Es como si le hubieran retirado a uno el terreno que pisaba, sin ver en ninguna parte un punto firme sobre el que fuera posible construir’. Y Wolfgang Pauli, en los meses anteriores al momento en que el documento de Heisenberg sobre la mecánica matricial señalara el camino hacia una nueva teoría cuántica, escribió a un amigo: ‘Por el momento, la física se encuentra otra vez terriblemente confusa. De cualquier modo, es muy difícil para mí y desearía haber sido actor de cine o algo parecido y no haber oído hablar nunca de la física”(Kuhn 1962/2002a:137-138).
Estas confesiones son de hombres de ciencia cuyos aparatos conceptuales, con los que habían venido trabajando, se encuentran afectados de tal modo que no pueden comprender lo que hasta entonces comprendían. No hay mejor modo de entender una crisis científica que tomando en cuenta la crisis en los sujetos epistémicos. El disconformismo sobre las explicaciones disponibles y la verificación de la insuficiencia de los recursos cognitivos son hechos eminentemente individuales de alcance epistémico. La crisis de la ciencia, antes que ser la de una institución, no es más que el reflejo de la crisis por la que atraviesan los científicos concretos.
Ya sea porque la revolución científica no se completa de la noche a la mañana y requiere de la intervención de varias mentes lúcidas y creadoras de nuevos esquemas de pensamiento y resolución de problemas, o por la prueba histórica de que los hombres concretos y sus aparatos conceptuales están siendo exigidos en medio de una crisis; es evidente que en los cambios científicos, según Kuhn, juegan un papel fundamental los factores psico-cognitivos. Hay, por lo tanto, suficientes elementos probatorios para sostener que un tema de interés kuhniano permanente ha sido cómo piensan los científicos.
4. El problema de la cientificidad de la psicología en Kuhn
Una de las objeciones más importantes que podría recibir el planteo propuesto consistiría en la imposibilidad, desde la perspectiva de Kuhn, de darle crédito científico a la psicología. En tal caso, sería dudoso que él atendiera demasiado a lo que la disciplina en cuestión podría ofrecerle. Tal como Kuhn formula su epistemología histórica, la psicología no tendría derechos suficientes para ser considerada una ciencia. Teniendo en cuenta el esquema de Kuhn, en relación con el desarrollo de la ciencia, parecería lógico ubicar a la psicología, al igual que a las demás ciencias sociales, dentro de lo que se ha llamado período de pre-ciencia o pre-paradigmático. En esta ubicación la psicología no ofrecería la confiabilidad suficiente para ser considerada una ciencia y, por lo tanto, tampoco podría significar demasiado que Kuhn, en su descripción del resto de las ciencias, hiciera referencia a algunas de las teorías que surgen de la psicología. En otras palabras, el programa de la epistemología de Kuhn que incluye: el análisis de las ciencias desde su génesis, el establecimiento de fértiles tradiciones de investigación, los factores de producción del conocimiento científico, el establecimiento de marcos de comprensión teóricos y sus transformaciones progresivas; no podría entregarse seriamente a una disciplina no científica como la psicología. El recurso a la psicología, en consecuencia, no tendría en Kuhn más que un valor relativo y hasta prescindible. Este no es un tema de sencilla resolución y exige una respuesta compleja.
En primer lugar, las expresiones pre-ciencia o pre-paradigma, referidas al período anterior al de la ciencia madura, pueden resultar desorientadoras. Una interpretación posible es que en este período no existe algo que se pueda llamar realmente ciencia. Aunque Kuhn es aquí tan ambiguo como en otros casos al decir que, durante este período, puede que haya científicos sin ciencia (Kuhn 1962/2002a:37). Aun aceptando que no hubiese ciencia es de notar que el capítulo II de La Estructura de las Revoluciones Científicas no es llamado: El período pre-científico sino, sugerentemente: Hacia la ciencia normal. Entonces ¿puede haber práctica científica dentro de algún tipo de ciencia no-normal? Hay que tener en cuenta, también, que el período hacia la ciencia madura no carece absolutamente de paradigmas, más bien es de esperar que haya muchos que se encuentren en disputa. Cuando Kuhn decide corregir algunas de sus primeras imprecisiones entiende (justamente, según admite, por ciertas exigencias llegadas desde las ciencias sociales) que el pasaje a la ciencia madura no se da necesariamente con la adquisición de un paradigma como si antes no hubiese existido ninguno.
Como señala en la Posdata de 1969: “La naturaleza de esa transición a la madurez merece un análisis más completo del que ha recibido en este libro, particularmente de aquellos interesados en el avance de las ciencias sociales contemporáneas. Con ese fin puede ser útil indicar que la transición no tiene que estar asociada (ahora creo que no debe estarlo) con la primera adquisición de un paradigma. Los miembros de todas las comunidades científicas, incluso de las escuelas del período ‘preparadigma’ comparten las clases de elementos que, colectivamente, he llamado un ‘paradigma’. Lo que cambia con la transición a la madurez no es la presencia de un paradigma, sino, antes bien, su naturaleza. Sólo después del cambio es posible una investigación normal de la solución de enigmas” (Kuhn 1969/2002a:274-275).
Es decir, la diferencia entre el período pre y post paradigma es la reducción de un número de escuelas a una sola que toma el mando en la solución de enigmas. No hay en esto ninguna indicación de que las prácticas de las escuelas anteriores a la aparición de la ciencia normal deban ser necesariamente menoscabadas. Entonces ¿en qué sentido se puede hablar de que antes de la ciencia normal no hay ciencia?
Hay aquí otra arista de la cuestión que conviene mencionar. Al hablar de investigaciones cargadas de inmadurez, los ejemplos adecuados de Kuhn son válidos para las ciencias naturales. La inmadurez propia de la prehistoria de una ciencia natural mostraría su desorganización en cuanto a la interpretación de los datos y la falta de un principio ordenador de los fenómenos que se yuxtaponen conduce necesariamente a una sensación de agobio intelectual. Según Kuhn: “A falta de un paradigma o de algún candidato a paradigma, todos los hechos que pudieran ser pertinentes para el desarrollo de una ciencia dada tienen probabilidades de parecer igualmente importantes (…) cualquiera que examine, por ejemplo, los escritos enciclopédicos de Plinio o las historias naturales baconianas del siglo XVII, descubrirá que el producto es un marasmo”(Kuhn 1962/2002a:41).
No puede decirse que suceda lo mismo en el campo de las ciencias sociales, al menos con muchas de las teorías que se proponen. En ciencias sociales los presupuestos teóricos suelen ser tan firmes como en las ciencias naturales, la interpretación de los fenómenos responde habitualmente a una noción base que esclarece las razones de los hechos y, por último, la comunidad de los especialistas que adhieren a esa escuela o corriente de pensamiento tienen actividades similares a los científicos que Kuhn describe en el período de ciencia normal. Lo que evidentemente no significa que funcionen con exclusividad ya que habrá otros grupos que utilicen otros principios y expliquen los mismos fenómenos de otra manera. Esta característica de las ciencias sociales las coloca, en el momento de la investigación científica, antes del establecimiento de un paradigma único. Lo que no puede decirse es que, en ellas, todo suceda con la misma sistematicidad y homogeneidad como en las ciencias naturales en su período normal.
Lo cierto es que las prácticas no normalizadas de la psicología no carecen de atención de parte del Kuhn epistemólogo. En sus escritos nunca se ha referido a la psicología de un modo peyorativo, sino todo lo contrario. Tampoco lo ha hecho con el conjunto de las ciencias sociales. Es más, Kuhn no cuestiona la expresión “ciencias sociales” o “ciencias humanas”, las cuales utiliza abiertamente. En un artículo expuesto en 1989 y publicado por primera vez en 1991 titulado Las ciencias naturales y las humanas, aborda este tema tratando de establecer diferencias entre ambos tipos de ciencias. Lo que surge de este texto es una clara demostración de su indefinición respecto de la posibilidad de que las ciencias humanas alcancen a funcionar o no algún día según el modelo de las naturales. En lo fundamental Kuhn sostiene ahí que las ciencias humanas, al ser hermenéuticas, pueden ver dificultado su acceso a la investigación normal que permita la resolución de enigmas (Kuhn 1991/2002b:264), tal como sucede en las ciencias naturales. Esto significaría, en apariencia, una inmadurez de las ciencias humanas imposible de salvar. Pero al mismo tiempo, Kuhn admite su duda respecto de que tal dificultad no pueda eliminarse nunca. Expresamente menciona a la economía y a la psicología como ciencias que podrían estar en transición hacia este estado de resolución normalizada de enigmas. Tal vez Kuhn nunca haya podido abandonar una especie de prejuicio respecto de la cientificidad de las ciencias sociales, propio de los que provienen de las ciencias físicas y naturales. Por eso mantuvo hasta el final su ideal de normalización de una disciplina para poder encuadrarla dentro de su esquema general del desarrollo científico. Aunque, evidentemente, este ideal se ve dificultado en las ciencias humanas y él es consciente de ello.
La posible consideración de la falta de cientificidad de la psicología en Kuhn y, por lo tanto, de la invalidación del uso riguroso de esa ciencia en su obra, es algo que hay que pensar aún hoy. Tal vez se trate de algo que él no terminó de aclararse, pero que nosotros estamos en condiciones de hacerlo. En principio, la potencialidad de las ciencias sociales o humanas supera cualquier análisis demasiado estrecho en el que no se las pueda considerar ciencias. Un criterio demarcatorio con las ciencias naturales, como el que Kuhn intenta, no significa desvalorización de su peso epistémico sino reconocimiento de una naturaleza diferente. Pero ¿puede haber ciencias que no sean similares en su práctica a las naturales? Un poco de luz podría echarse sobre el tema si traemos a colación el concepto de verdad en Kuhn. Sin entrar en detalles exhaustivos puede decirse que la concepción que maneja Kuhn no remite a una verdad última y definitiva. La inconmensurabilidad entre paradigmas hace que ninguno pueda proclamarse como más verdadero. En las ciencias naturales existe un acuerdo transitorio de la comunidad respecto del paradigma a defender, pero sabemos que este acuerdo puede modificarse. Al no haber paradigma absoluto no puede definirse si el paradigma anterior o el nuevo muestran un acercamiento a la verdad o el en sí de las cosas. Lo mismo sucede en las ciencias sociales, con la diferencia que en lugar de mostrar, en un despliegue histórico la imposibilidad de un paradigma definitivo, evidencian la misma situación en una coexistencia temporal de teorías no asimilables. ¿Por qué sería más confiable la ciencia natural, con muchos paradigmas que se suceden, que una ciencia con paradigmas que coexisten? ¿Por qué deberían ser preferibles los saberes que se contradicen en secuencias diacrónicas? ¿Qué ventaja hay en ello por sobre los saberes que reconocen oposiciones insalvables en forma sincrónica? Podría argumentarse que Kuhn exige la presentación de la ciencia normal para hablar seriamente de conocimiento científico. Pero ¿qué nos haría pensar que Kuhn no tomara con valor científico lo que los distintos paradigmas psicológicos le ofrecieran?
El planteo de la cientificidad de la psicología en la obra de Kuhn puede representar ciertamente un problema. Pero este problema está originado por los límites de la epistemología kuhniana, contra los que él mismo se vio enfrentado y más de una vez debió revisar. Es probable que Kuhn abrigara la esperanza de que la psicología alcanzara un modelo unificador, como algunos suponen puede pretenderlo lograr el cognitivismo. Pero tal unificación no sólo no es deseable sino que desfiguraría el campo científico propio de la psicología. En el estado actual de la situación hay que admitir que la psicología, al igual que las demás ciencias sociales, es multiparadigmática por esencia. No existe ninguna necesidad ni urgencia de homogeneizar, en una forma explicativa general, cuestiones tan diversas que componen estos campos de investigación.
Por lo demás, y en cuanto al uso que hace Kuhn de la psicología del conocimiento en su obra, no evidencia ningún descrédito hacia ninguna de las teorías a las que acude de un modo explícito o implícito. Las investigaciones de la Gestalt, o de Piaget, como las de la psicología cognitiva en general, son tomadas por Kuhn con absoluta seriedad y como informes de alta relevancia para entender algo del comportamiento del campo científico. La utilización alternada de estas distintas teorías manifiesta su falta de adopción de un criterio único y pone a las claras el carácter multiparadigmático de la psicología, pero de ninguna manera el menosprecio de Kuhn respecto de los estudios de ese campo.
Conclusión
La psicología intenta explicar los procesos cognitivos del ser humano. Entre ellos, con particular interés, nos hemos detenido en los factores que inciden en los cambios científicos. Según Kuhn, en las crisis y cambios científicos juegan un papel fundamental los procesos psico-cognitivos. El interés manifestado por Kuhn a lo largo de su obra por la psicología del conocimiento es constante. Desde aproximaciones transitorias, como a la Gestalt o el asociacionismo, hasta uniones más prolongadas como con la psicología cognitiva o la psicología genética, Kuhn no ha dejado a lo largo de toda su obra espacio para la duda acerca de su interés en las teorías psicológicas. Esto nos lleva a ubicar a Kuhn dentro de los investigadores que han desarrollado desde su marco epistémico una verdadera psicología de la investigación.
Por otro lado, las investigaciones, que Kuhn llevó adelante en el campo de la historia de la ciencia, tienen vigencia para ayudarnos a pensar el estatuto epistémico de la psicología y su peculiar naturaleza científica. Pero además son un claro ejemplo de la exigencia interdisciplinaria propia del campo de investigación psicológica. Esta exigencia es acorde a la complejidad del comportamiento humano, objeto de estudio compartido por las ciencias sociales. Lejos de denostar a la psicología como pseudocientífica, Kuhn señala que lo propio de las Ciencias Sociales es el carácter multiparadigmático y no las convoca como otros científicos a abandonar su carácter sui generis en pos de un ropaje positivista. Por el contrario, se trata de mantener y sostener la cientificidad de la psicología desde su riqueza pluriparadigmática.
Notas
(1) Este artículo es parte del Proyecto P 404: Estrategias didácticas en el desarrollo de la sensibilidad moral en la educación. Facultad de Psicología de la UBA.
(2) Thomas S. Kuhn. The Quest for Physical Theory: Problems in the Methodology of Scientific Research, 3-30-III-1951, Thomas S. Kuhn Papers [MC 240], Institute Archives and Special Collections, Massachusetts Institute of Technology, Cambridge, Mass., caja 33, carpeta 11. La referencia y los comentarios que se desarrollan sobre este tema en el presente trabajo han sido tomados de Mayoral de Lucas (2004).
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Recibido el 22 Mar 2010
Aceptado el 28 Jun 2010
The Place of Psychology in Kuhn’s Epistemology: The possibility of a scientific research psychology
Dr. Juan Brunetti(juanbrunetti@gmail.com)y Dra. Elizabeth Beatriz Ormart(eormart@psi.uba.ar)Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires (Buenos Aires, Argentina)
Abstract
Kuhn’s epistemology has inspired research within psychology of knowledge. At the same time, researchers have taken Kuhn’s categories to theorize on their findings. Finally, Kuhn himself turned towards them to illuminate his concept of scientific development and to build the foundation of a scientific research psychology. The issue about psychology epistemological rules is at the background of these reciprocal influences.
Keywords: epistemology, psychology, science, learning, knowledge.
Resumen
La epistemología de Kuhn ha inspirado investigaciones en el ámbito de la psicología del conocimiento. Del mismo modo los psicólogos investigadores de los procesos psico-cognitivos han tomado categorías kuhnianas para teorizar sus hallazgos. Finalmente, el mismo Kuhn se volvió hacia ellos para iluminar su concepción del desarrollo científico y construir los cimientos de una psicología de la investigación científica. Por otra parte, la cuestión acerca del estatuto epistemológico de la psicología está en la base de estas influencias recíprocas.
Palabras clave:epistemología, psicología, ciencia, aprendizaje, conocimiento.
Introducción
El presente escrito (1) busca, en primer lugar, describir la atención que han merecido en la epistemología de Kuhn las cuestiones psicológicas del conocimiento. En su recorrido epistemológico, Kuhn transita por los más diversos modelos explicativos de la psicología. A lo largo de la obra de Kuhn encontramos referencias a la Gestalt, al asociacionismo, a Piaget y a la psicología cognitiva, intrincadas en un fértil diálogo con la generación del conocimiento científico. En el presente artículo se aborda de un modo general el interés manifestado en Kuhn por el funcionamiento psíquico cognoscitivo en los procesos de producción de conocimiento científico.
En segundo término, nos abocamos a interrogar desde el modelo kuhniano el estatuto científico de la psicología. En este caso, los intereses que nos guiaron apuntan al valor científico de las teorías psicológicas en Kuhn. En otras palabras, la cuestión a discutir es si en la obra de Kuhn a la psicología le es otorgado el estatuto de ciencia o si ella se encuentra aún en un proceso pre-científico. Y aún en este último caso, habría que revisar el sentido dado por Kuhn a la etapa anterior a la ciencia normal, de acuerdo con las exigencias o parámetros de cientificidad asumidos por el autor.
1. ¿Cómo relacionó tempranamente Kuhn procesos cognitivos y conocimiento científico?
Desde muy temprano Kuhn ha querido saber qué es lo que pasa con los científicos particulares. En las Conferencias Lowell (2) señalaba que, en el estudio del método, hay que incorporar el estudio del agente de la teoría, entiéndase por tal tanto al individuo como la comunidad(Mayoral de Lucas 2004:198). Allí planteaba que el lenguaje es lo que conecta al individuo con el grupo a través de la teoría. Una teoría es un lenguaje compartidopor numerosos individuos, incluso a lo largo de mucho tiempo. Por lo tanto, por más que se objetive, la ciencia surge de las condiciones epistemológicas de los sujetos. Según Mayoral de Lucas: “A lo largo de su etapa como fellow, Kuhn explorará las condiciones epistemológicas del científico desde diversos puntos de vista (lógico-semántico y psicológico, principalmente)” (2004:199).
En su primera etapa, Kuhn ha atendido a las cuestiones cognitivas dándoles un lugar de preeminencia. En La Revolución Copernicana (1957)intuía que en un cambio de esquema conceptual debía haber más que problemas estrictamente científicos y se preguntaba por el motivo que lleva a los sujetos a cambiar un esquema exitoso por otro. Las razones pueden ser epistemológicas e inciden en ellas variables históricas. Sin embargo, comprender mejor esos cambios implicaría descubrir cómo es que son psico-cognitivamente posibles. En La Estructura (1962) volvía una y otra vez a reflexionar sobre cómo los científicos concretos vieron y resolvieron sus problemas y dieron lugar a nuevos modos de entender la ciencia gestando cambios revolucionarios (Kuhn 1962/2002a: 99, 144, 210, 238). Por otra parte, debemos convenir en que si una comunidad cambia sus convicciones paradigmáticas, es porque se han ejecutado para ello operaciones psicológicas en sus miembros. Por presión de grupo o sin ella el individuo pone en juego factores cognitivos que el cambio exige. Sabemos que los miembros de una comunidad científica, en el período de revolución, se van “convirtiendo” primeramente de a uno y hasta en algunos casos podríamos ubicar al que comienza la serie. ¿Cómo es que la ciencia cambió su punto de vista de un objeto balanceándose de una cuerda, de modo que pasara de ser un cuerpo que se desplaza de una posición superior a una más baja hasta llegar a su reposo natural con dificultad, a ser un péndulo? Según Kuhn: “¿Por qué tuvo lugar ese cambio de visión? ¿Por el genio individual de Galileo?” (1962/2002a:188).
También es cierto que Kuhn ha propuesto un cambio en masa de la comunidad en donde la mayoría podría convertirse en un golpe de mando revolucionario. Por supuesto que al historiador de la ciencia le interesa destacar esos momentos en que ciertas teorías adquieren confiabilidad y son validadas públicamente por parte de la mayoría de los científicos. Pero ¿acaso ese proceso masivo elimina de los individuos la exigencia operacional a nivel psicológico en sus mentes, el compromiso con un grado de racionalidad y la necesidad de comprensión? Probablemente esos procesos inmanentes en los que unos empiezan a aceptar el punto de vista de otros sea el mayor aporte de racionalidad que el individuo realiza en los cambios revolucionarios.
A pesar de que Kuhn haya manifestado su interés en la psicología social, no ha dejado de suministrar ejemplos acerca del funcionamiento cognitivo del sujeto científico particular y, podría decirse, que una de sus preocupaciones ha sido dar cuenta de lo que sucede en la mente del científico, tanto en el período de ciencia normal como en los procesos revolucionarios. El Kuhn historiador no se ha limitado al relato de los hechos. Su estilo está lleno de insinuaciones respecto de lo que podría suceder en el interior del científico, como si pretendiera leer sus mentes: “Yo pensaba –perdónenme– que, con la posible excepción de Koyré, y quizá incluso ni eso, era capaz de leer textos y meterme en la cabeza de las personas que los escribieron mejor que ningún otro en el mundo” (Baltas, Gavroglu y Kindi 2002:322).
Lo que pretendemos destacar aquí es que la investigación de Kuhn acerca de la historia de la ciencia lo ha conducido inevitablemente hacia el terreno de la psicología del conocimiento del investigador.
2. El enfoque reconstructivo de Kuhn
El enfoque de Kuhn podría ser denominado reconstructivo, es decir, partiendo de los productos de la ciencia se dirige hacia las comunidades; de modo que no sorprende que lo primero en advertir sean las realizaciones científicas y el segundo paso sea atribuírselas a lo que acontece en una comunidad de científicos. Pero avanzando un poco más, no queda sino reconocer que dentro de la comunidad existen individuos reales. A partir de ahí se puede avanzar sobre la naturaleza de esos procesos en la mente del hombre de ciencia particular y concreto que posee funciones psicológicas determinadas. Luego, desde ahí, los momentos de ciencia normal y los acontecimientos revolucionarios adquieren nueva claridad. Explicar en qué consisten esos procesos no ha sido una tarea sencilla para Kuhn, el intento de descubrirlos lo ha llevado por diversos caminos de la psicología relacionada con las capacidades cognitivas. Reconocer esto implica encarar una exploración en la obra de Kuhn. A este respecto se hace imprescindible destacar que el pensamiento epistemológico de Kuhn manifiesta transformaciones y esta cuestión es ya un capítulo aparte. Si tomamos como referencia el Kuhn de La Estructura (1962)encontramos una serie de afirmaciones que parecen atenuarse en su radicalidad en el último Kuhn (década del ‘90). En medio de ambos períodos podemos ubicar una etapa de transición en la que nuestro autor intenta responder a sus críticos y replantearse sus primeras ideas. Para esta investigación toma relevancia cómo Kuhn emplea, en cada uno de estos momentos, los referentes psicológicos de procesos cognitivos para aclarar sus puntos de vista. Por lo dicho la exploración acerca del uso de la psicología del conocimiento en Kuhn no sólo es posible, sino altamente relevante para comprender su concepción epistemológica.
3. ¿Cuál es el grado de interés de Kuhn por el funcionamiento psíquico cognoscitivo?
El interés de Kuhn en las cuestiones cognitivas viene de manera secundaria a complementar lo que en él es su búsqueda primaria, es decir, su interés en la construcción y desarrollo del conocimiento científico. Pero no hay que explicar demasiado para comprender que la ciencia es un producto del conocimiento del hombre, la expresión epistemología así lo revela. Cómo es que en la ciencia intervienen otros factores: sociológicos, históricos, económicos, culturales, etc., lo cual no significa que haya que perder de vista que la ciencia es un tipo de conocimiento. Por lo tanto, aunque no sea la única variable, tampoco es un tema menor en cualquier epistemología considerar una teoría que sirva de referencia de los procesos de conocimiento que ocurren en un psiquismo o, dicho en forma más específica, en un sujeto epistémico. Aquí es donde las utilizaciones de Kuhn de teorías psicológicas se vuelven relevantes con una proyección epistemológica que deberíamos realzar.
3.1. Los cambios científicos como cambios cognitivos
En su epistemología Thomas Kuhn ha incluido aspectos de la psicología de los procesos cognitivos. La relación que guardan la epistemología y la psicología del conocimiento es bidireccional, ya que ambas se encuentran mutuamente referidas. En este sentido, podemos mencionar algunos ejemplos:
a) Kuhn ha sostenido, en varias oportunidades, que los datos que aportan los psicólogos pueden iluminar la epistemología: “si esta suerte de estrategia es razonablemente legítima, constituye un error pedir a la persona que la usa que trace fronteras y diga cuándo es psicología, cuándo historia, y cuándo filosofía de la ciencia. Evidentemente puede ser cualquiera de estas cosas sin las otras. Pero esto no implica que los datos del psicólogo o las generalizaciones del psicólogo, justamente por ser del psicólogo, no puedan iluminar a quien tenga intereses epistemológicos”(Kuhn 1974/1978:83).
b) Asimismo, ha sido muy explícito, en referencia con las influencias que ha recibido a lo largo de su obra. Kuhn señala que la historia de la ciencia y la psicología de Piaget han influido recíprocamente en su pensamiento (Kuhn 1971/1996:46).
c) Finalmente, cabe destacar los acercamientos de Kuhn a trabajos de psicólogos cognitivos como Carey (2004) o Rosch (1999). Este interés de Kuhn por la psicología del conocimiento no ha pretendido sino alumbrar lo que él mismo comprobaba desde una epistemología que atiende a la realidad histórica del acaecer científico.
Que los trabajos de Kuhn fueron hechos dentro de un eje claramente epistemológico no es una cuestión sometida a disputa. Como epistemólogo su mirada ha estado enfocada a esa construcción humana, grupal e histórica que es la ciencia. Podría entenderse, entonces, que la psicología ha jugado un papel menor, meramente ilustrativo o hasta irrelevante en su obra. Todas estas suposiciones parecen desconocer ciertos datos que se encuentran presentes a lo largo de la obra de Kuhn, algunos de los cuales hemos mencionado anteriormente. Lo cierto, es que su modo de pensar la ciencia ha incluido la historia y la psicología del conocimiento en una trabazón substancial.
Es difícil leer la obra de Kuhn en detalle, incluyendo sus declaraciones autobiográficas y los datos de sus últimos intereses, sin otorgar que la psicología del conocimiento haya formado parte de su búsqueda epistemológica, claramente identificada, por lo demás, dentro del cuadro de la epistemología naturalizada.
No obstante es verdad que aun otorgando que Kuhn viera a la psicología como necesaria para complementar su lectura de los procesos científicos, queda por responder el problema básico de esta relación. ¿Qué modelo de explicación psicológica le resulta fecundo para comprender los procesos de construcción y cambio científico? ¿Estos procesos son individuales o colectivos?
La ciencia, en tanto que es una construcción social, sucede en las comunidades y los recursos psicológicos a los que acude Kuhn están relacionados con la psicología de los individuos.
En principio, no podía esto ser de otra manera ya que la psicología del conocimiento se dirige hacia los psiquismos individuales. Discutir este punto sería plantear la validez de utilizar la psicología del conocimiento para la epistemología. En otras palabras, sería cuestionar la legitimidad de cierta línea de la epistemología naturalizada. Pero sin salirnos del propio Kuhn se puede decir que él observa esta dificultad. Así es como acepta que las comunidades, en tanto colectivo, no tienen conocimientos y la referencia a los cambios de Gestalt que ellas sufrirían, por ejemplo, no debe entenderse al pie de la letra. Las comunidades no piensan pero los sujetos que la componen sí. La teoría de la Gestalt colaboró con alumbrar suficientemente los procesos psicológicos implicados en la investigación científica. Le resultó útil a Kuhn para comprender la inconmensurabilidad de los paradigmas desde la mirada del historiador, pero le resultó insuficiente para dar cuenta de los procesos psicológicos involucrados en ese cambio.
Cuando Kuhn percibió estas dificultades se despegó de la Gestalt y comenzó a buscar en otras explicaciones psicológicas la clave de los cambios científicos. Así, pudo ver que en el cambio científico es posible incluir elementos de un núcleo anterior con otros nuevos producidos por ese mismo núcleo como continuidades que permanecen después del cambio (Kuhn 1976/2002b:218). Esto último puede ser entendido mejor desde la psicología genética de Piaget o la psicología cognitiva, en particular en las investigaciones de Carey respecto del desarrollo en los niños (Nersessian 2003:205, nota 2 al pie). Sobre esto mismo cabe recordar que, en sus comienzos, Kuhn buscó encontrar en Piaget explicaciones psicológicas de procesos de transición de un nivel cognitivo a otro (Kuhn 1962/2002a:11). En la medida en que la psicología del conocimiento le ha permitido a Kuhn la comprensión de cambios científicos en la historia de la ciencia, no parece haber encontrado dificultad en pensar en la equivalencia entre ambas cosas.
Conviene también realizar las siguientes observaciones ampliatorias. Es verdad que los cambios revolucionarios, según Kuhn, ocurren a nivel de la comunidad, por lo tanto son histórico-comunitarios. Una revolución no la realiza un hombre, pero alguno o algunos la comienzan. Así lo entiende Kuhn cuando asume que Copérnico y Einstein realizaron (gracias a los cambios en sus esquemas cognitivos) verdaderas revoluciones científicas posibilitando un salto entre paradigmas incompatibles (Kuhn 1962/2002a:158). La revolución es progresiva, de modo que otros la deben continuar, de hecho Kuhn habla de microprocesos (Kuhn 1989/2002b:111) sugiriendo ajustes siguientes. En dichos microprocesos los individuos están implicados en instancias de modificación de conceptos previos que exigen realizaciones de cambios conceptuales a escala menor. En un largo proceso los pequeños cambios conceptuales puede que no siempre merezcan recibir el sentido pleno o evidente de revolución. Pero la colaboración en esa transición indica un pensamiento necesariamente divergente (Kuhn 1959/1996) que se verifica por la no aceptación sumisa de un paradigma común. Ignorar esto sería subestimar el número de científicos que participan en un proceso revolucionario, que cuanto más extendido esté en el tiempo más aumentará. No sólo los científicos que realizan sus aportes originales deben efectuar estos cambios conceptuales, sino todos los miembros de la comunidad que se convencen de sus propuestas.
Por supuesto que Copérnico no completó la revolución copernicana: con ese nombre se ha llamado a un itinerario científico comenzado por él y que se considera finalizado con Newton. Sin embargo, es difícil decir que Copérnico no aportó un cambio fundamental respecto de la concepción astronómica de su tiempo. La vaguedad de la noción de paradigma colabora, en este caso, positivamente a fin de no delimitarlo entre un antes y un después muy precisos. En los microprocesos de cambio puede entenderse que el paradigma sufre sucesivas modificaciones locales que lo van reajustando hasta un equilibrio más logrado. La revolución copernicana comenzó cambiando el centro geométrico del universo, necesitó luego la modificación de las leyes del movimiento: la ley de inercia, la noción de fuerza, hasta el concepto de gravitación. Ahora bien, siempre que sucedan este tipo de ajustes sucesivos debe haber algún cambio cognoscitivo importante en la consideración de los científicos. Lo dicho anteriormente, respecto de la vaguedad del límite de comienzo y fin de un paradigma, nos permite pensar tanto que la revolución científica funciona a largo plazo como en esos pequeños, pero decisivos, cambios conceptuales que la van delineando. Es aquí donde la participación de los científicos no se verifica como la de una aceptación masiva e irreflexiva. Dentro de la comunidad hay mentes que piensan como completar el paradigma y darle mayor coherencia. Ellos son los responsables también del cambio científico. Desentenderse de la experiencia particular y del aparato cognitivo de los sujetos concretos, que operan en medio de las revoluciones, es desconocer la mecánica interna de los cambios históricos.
3.2. El tema de la continuidad en el cambio teórico y en la psicogénesis
Piaget y García (2000) tomaron a su cargo la tarea de mostrar que las herramientas que proporcionan el método psicogenético y la verificación de los procesos históricos de la ciencia permiten pensar en mecanismos comunes a ambos. La comparación entre psicogénesis y la historia de la ciencia puede justificarse sólo si se muestran los mismos principios. Según Castorina, “el empleo coordinado del método psicogenético y de una reconstrucción de la historia de la ciencia dio lugar a las hipótesis –aún por verificar en diversos dominios del conocimiento– acerca de mecanismos e instrumentos comunes a la psicogénesis y la formación histórica de las ciencias [según Piaget y García]. Por ejemplo, los procesos de desestabilización de los sistemas de conocimiento y su ulterior reequilibración por medio de las abstracciones y generalizaciones, la invención de novedades y su articulación” (Castorina 1998:25).
A decir verdad Piaget y García reconocieron el parentesco con la postura kuhniana sólo parcialmente. La continuidad del desarrollo del sistema cognoscitivo desde el niño hasta el hombre de ciencia muestra, según ellos, una correspondencia con el desarrollo de la física desde Aristóteles hasta la actualidad. Esa continuidad no excluye las discontinuidades. Lo único que se mantiene en todas las etapas, uniéndolas, es el funcionamiento y no el carácter de las estructuras. Estos factores funcionales son las conocidas invariantes, en especial los aspectos que conforman la adaptación cognoscitiva, es decir, la asimilación y la acomodación, y los procesos de equilibración implicados. Es el cambio de estructuras el aspecto que evidencia la discontinuidad o salto en el proceso. Según Piaget y García estos son puntos de acuerdo con Kuhn (cfr. Piaget y García 2000:237). Lo que no acuerdan con él es que las reestructuraciones, si bien pueden concebirse como saltos, no posean una lógica interna.
Las diferencias con la epistemología de Kuhn se pueden encontrar claras en este pasaje: “Kuhn, por el contrario, no acepta que haya continuidad en la evolución científica, ni que haya mecanismos claros que permitan sustituir un paradigma por otro. Él comprueba el hecho de que un paradigma es desalojado históricamente por otro, sin que haya normas cuya aplicación explique cómo ocurre. Más aún, su concepción de paradigma torna imposible establecer criterios que permitan comparar dos de ellos entre sí para establecer la superioridad de uno sobre el otro. En ello consiste precisamente su idea de la inconmensurabilidad de los paradigmas. De aquí surge la frecuente acusación de irracionalista que le han hecho sus críticos: en la concepción de Kuhn no hay lugar para el progreso científico” (Piaget y García 2000:238).
El análisis precedente es sin duda parcial, está basado en el Kuhn de La Estructura. Es sabido que Kuhn sostuvo una idea de progreso científico, aceptó la existencia de criterios para la preferencia de un paradigma sobre otro y, fundamentalmente, modificó (o aclaró) su noción de inconmensurabilidad dando lugar a una concepción menos radical, más acotada o parcializada de la misma. También debe puntualizarse que el carácter local de la inconmensurabilidad permite pensar la continuidad de ciertos aspectos en el cambio científico (más adelante ampliaremos con más justificación esta consideración). Pero es lógico que todos estos tratamientos no aparecieran en la obra de Piaget y García, porque ésta es anterior a lo que se reconoce como el último Kuhn. Recién a partir de los años ochenta Kuhn pasa a reelaborar sus ideas con un matiz lingüístico y atenuando las interpretaciones más extremas de La Estructura.
3.3. Las crisis en la ciencia como crisis cognitiva
Según la opinión de Greiffenhagen y Sherman (2008) sería incorrecta la comparación entre los momentos de crisis de la ciencia con lo que ocurre en los conflictos cognitivos a nivel del psiquismo individual. Los autores señalan que el concepto de crisis, trabajado por Kuhn, atañe solamente a la ciencia en cuanto institución, y ése es el único sentido en que hay que tomar sus palabras. Es verdad que los momentos de crisis son instancias de replanteo a todo nivel. Es de esperar que se produzcan conmociones a nivel institucional, se vean afectados los organismos encargados de la difusión del conocimiento y cambien parámetros de investigación y de distribución de recursos. Pero esta crisis es básicamente epistemológica, es decir, está referida al cuerpo de conocimientos que ya no se puede seguir sosteniendo. Y el conocimiento es un fenómeno primariamente individual que puede socializarse. Kuhn tardó en reconocer que las comunidades no son entes con experiencias cognitivas (Kuhn 1989/2002b:111), lo cual no significa que no puedan reproducir hasta cierto punto procesos individuales. Conviene aquí, además, recordar que, justamente cuando Kuhn describe el estado de la ciencia en crisis no puede dejar de citar a los actores individuales describiendo el mundo interno del científico. El nuevo paradigma suele surgir de la mente de un hombre que está sumergido “profundamente” en la crisis (Kuhn 1962/2002a:146).
El momento de crisis es una conmoción intelectual cuyas repercusiones, por qué no decirlo, son casi existenciales. Según Kuhn: “Einstein, limitado por el uso corriente a un lenguaje menos florido, escribió solamente: ‘Es como si le hubieran retirado a uno el terreno que pisaba, sin ver en ninguna parte un punto firme sobre el que fuera posible construir’. Y Wolfgang Pauli, en los meses anteriores al momento en que el documento de Heisenberg sobre la mecánica matricial señalara el camino hacia una nueva teoría cuántica, escribió a un amigo: ‘Por el momento, la física se encuentra otra vez terriblemente confusa. De cualquier modo, es muy difícil para mí y desearía haber sido actor de cine o algo parecido y no haber oído hablar nunca de la física”(Kuhn 1962/2002a:137-138).
Estas confesiones son de hombres de ciencia cuyos aparatos conceptuales, con los que habían venido trabajando, se encuentran afectados de tal modo que no pueden comprender lo que hasta entonces comprendían. No hay mejor modo de entender una crisis científica que tomando en cuenta la crisis en los sujetos epistémicos. El disconformismo sobre las explicaciones disponibles y la verificación de la insuficiencia de los recursos cognitivos son hechos eminentemente individuales de alcance epistémico. La crisis de la ciencia, antes que ser la de una institución, no es más que el reflejo de la crisis por la que atraviesan los científicos concretos.
Ya sea porque la revolución científica no se completa de la noche a la mañana y requiere de la intervención de varias mentes lúcidas y creadoras de nuevos esquemas de pensamiento y resolución de problemas, o por la prueba histórica de que los hombres concretos y sus aparatos conceptuales están siendo exigidos en medio de una crisis; es evidente que en los cambios científicos, según Kuhn, juegan un papel fundamental los factores psico-cognitivos. Hay, por lo tanto, suficientes elementos probatorios para sostener que un tema de interés kuhniano permanente ha sido cómo piensan los científicos.
4. El problema de la cientificidad de la psicología en Kuhn
Una de las objeciones más importantes que podría recibir el planteo propuesto consistiría en la imposibilidad, desde la perspectiva de Kuhn, de darle crédito científico a la psicología. En tal caso, sería dudoso que él atendiera demasiado a lo que la disciplina en cuestión podría ofrecerle. Tal como Kuhn formula su epistemología histórica, la psicología no tendría derechos suficientes para ser considerada una ciencia. Teniendo en cuenta el esquema de Kuhn, en relación con el desarrollo de la ciencia, parecería lógico ubicar a la psicología, al igual que a las demás ciencias sociales, dentro de lo que se ha llamado período de pre-ciencia o pre-paradigmático. En esta ubicación la psicología no ofrecería la confiabilidad suficiente para ser considerada una ciencia y, por lo tanto, tampoco podría significar demasiado que Kuhn, en su descripción del resto de las ciencias, hiciera referencia a algunas de las teorías que surgen de la psicología. En otras palabras, el programa de la epistemología de Kuhn que incluye: el análisis de las ciencias desde su génesis, el establecimiento de fértiles tradiciones de investigación, los factores de producción del conocimiento científico, el establecimiento de marcos de comprensión teóricos y sus transformaciones progresivas; no podría entregarse seriamente a una disciplina no científica como la psicología. El recurso a la psicología, en consecuencia, no tendría en Kuhn más que un valor relativo y hasta prescindible. Este no es un tema de sencilla resolución y exige una respuesta compleja.
En primer lugar, las expresiones pre-ciencia o pre-paradigma, referidas al período anterior al de la ciencia madura, pueden resultar desorientadoras. Una interpretación posible es que en este período no existe algo que se pueda llamar realmente ciencia. Aunque Kuhn es aquí tan ambiguo como en otros casos al decir que, durante este período, puede que haya científicos sin ciencia (Kuhn 1962/2002a:37). Aun aceptando que no hubiese ciencia es de notar que el capítulo II de La Estructura de las Revoluciones Científicas no es llamado: El período pre-científico sino, sugerentemente: Hacia la ciencia normal. Entonces ¿puede haber práctica científica dentro de algún tipo de ciencia no-normal? Hay que tener en cuenta, también, que el período hacia la ciencia madura no carece absolutamente de paradigmas, más bien es de esperar que haya muchos que se encuentren en disputa. Cuando Kuhn decide corregir algunas de sus primeras imprecisiones entiende (justamente, según admite, por ciertas exigencias llegadas desde las ciencias sociales) que el pasaje a la ciencia madura no se da necesariamente con la adquisición de un paradigma como si antes no hubiese existido ninguno.
Como señala en la Posdata de 1969: “La naturaleza de esa transición a la madurez merece un análisis más completo del que ha recibido en este libro, particularmente de aquellos interesados en el avance de las ciencias sociales contemporáneas. Con ese fin puede ser útil indicar que la transición no tiene que estar asociada (ahora creo que no debe estarlo) con la primera adquisición de un paradigma. Los miembros de todas las comunidades científicas, incluso de las escuelas del período ‘preparadigma’ comparten las clases de elementos que, colectivamente, he llamado un ‘paradigma’. Lo que cambia con la transición a la madurez no es la presencia de un paradigma, sino, antes bien, su naturaleza. Sólo después del cambio es posible una investigación normal de la solución de enigmas” (Kuhn 1969/2002a:274-275).
Es decir, la diferencia entre el período pre y post paradigma es la reducción de un número de escuelas a una sola que toma el mando en la solución de enigmas. No hay en esto ninguna indicación de que las prácticas de las escuelas anteriores a la aparición de la ciencia normal deban ser necesariamente menoscabadas. Entonces ¿en qué sentido se puede hablar de que antes de la ciencia normal no hay ciencia?
Hay aquí otra arista de la cuestión que conviene mencionar. Al hablar de investigaciones cargadas de inmadurez, los ejemplos adecuados de Kuhn son válidos para las ciencias naturales. La inmadurez propia de la prehistoria de una ciencia natural mostraría su desorganización en cuanto a la interpretación de los datos y la falta de un principio ordenador de los fenómenos que se yuxtaponen conduce necesariamente a una sensación de agobio intelectual. Según Kuhn: “A falta de un paradigma o de algún candidato a paradigma, todos los hechos que pudieran ser pertinentes para el desarrollo de una ciencia dada tienen probabilidades de parecer igualmente importantes (…) cualquiera que examine, por ejemplo, los escritos enciclopédicos de Plinio o las historias naturales baconianas del siglo XVII, descubrirá que el producto es un marasmo”(Kuhn 1962/2002a:41).
No puede decirse que suceda lo mismo en el campo de las ciencias sociales, al menos con muchas de las teorías que se proponen. En ciencias sociales los presupuestos teóricos suelen ser tan firmes como en las ciencias naturales, la interpretación de los fenómenos responde habitualmente a una noción base que esclarece las razones de los hechos y, por último, la comunidad de los especialistas que adhieren a esa escuela o corriente de pensamiento tienen actividades similares a los científicos que Kuhn describe en el período de ciencia normal. Lo que evidentemente no significa que funcionen con exclusividad ya que habrá otros grupos que utilicen otros principios y expliquen los mismos fenómenos de otra manera. Esta característica de las ciencias sociales las coloca, en el momento de la investigación científica, antes del establecimiento de un paradigma único. Lo que no puede decirse es que, en ellas, todo suceda con la misma sistematicidad y homogeneidad como en las ciencias naturales en su período normal.
Lo cierto es que las prácticas no normalizadas de la psicología no carecen de atención de parte del Kuhn epistemólogo. En sus escritos nunca se ha referido a la psicología de un modo peyorativo, sino todo lo contrario. Tampoco lo ha hecho con el conjunto de las ciencias sociales. Es más, Kuhn no cuestiona la expresión “ciencias sociales” o “ciencias humanas”, las cuales utiliza abiertamente. En un artículo expuesto en 1989 y publicado por primera vez en 1991 titulado Las ciencias naturales y las humanas, aborda este tema tratando de establecer diferencias entre ambos tipos de ciencias. Lo que surge de este texto es una clara demostración de su indefinición respecto de la posibilidad de que las ciencias humanas alcancen a funcionar o no algún día según el modelo de las naturales. En lo fundamental Kuhn sostiene ahí que las ciencias humanas, al ser hermenéuticas, pueden ver dificultado su acceso a la investigación normal que permita la resolución de enigmas (Kuhn 1991/2002b:264), tal como sucede en las ciencias naturales. Esto significaría, en apariencia, una inmadurez de las ciencias humanas imposible de salvar. Pero al mismo tiempo, Kuhn admite su duda respecto de que tal dificultad no pueda eliminarse nunca. Expresamente menciona a la economía y a la psicología como ciencias que podrían estar en transición hacia este estado de resolución normalizada de enigmas. Tal vez Kuhn nunca haya podido abandonar una especie de prejuicio respecto de la cientificidad de las ciencias sociales, propio de los que provienen de las ciencias físicas y naturales. Por eso mantuvo hasta el final su ideal de normalización de una disciplina para poder encuadrarla dentro de su esquema general del desarrollo científico. Aunque, evidentemente, este ideal se ve dificultado en las ciencias humanas y él es consciente de ello.
La posible consideración de la falta de cientificidad de la psicología en Kuhn y, por lo tanto, de la invalidación del uso riguroso de esa ciencia en su obra, es algo que hay que pensar aún hoy. Tal vez se trate de algo que él no terminó de aclararse, pero que nosotros estamos en condiciones de hacerlo. En principio, la potencialidad de las ciencias sociales o humanas supera cualquier análisis demasiado estrecho en el que no se las pueda considerar ciencias. Un criterio demarcatorio con las ciencias naturales, como el que Kuhn intenta, no significa desvalorización de su peso epistémico sino reconocimiento de una naturaleza diferente. Pero ¿puede haber ciencias que no sean similares en su práctica a las naturales? Un poco de luz podría echarse sobre el tema si traemos a colación el concepto de verdad en Kuhn. Sin entrar en detalles exhaustivos puede decirse que la concepción que maneja Kuhn no remite a una verdad última y definitiva. La inconmensurabilidad entre paradigmas hace que ninguno pueda proclamarse como más verdadero. En las ciencias naturales existe un acuerdo transitorio de la comunidad respecto del paradigma a defender, pero sabemos que este acuerdo puede modificarse. Al no haber paradigma absoluto no puede definirse si el paradigma anterior o el nuevo muestran un acercamiento a la verdad o el en sí de las cosas. Lo mismo sucede en las ciencias sociales, con la diferencia que en lugar de mostrar, en un despliegue histórico la imposibilidad de un paradigma definitivo, evidencian la misma situación en una coexistencia temporal de teorías no asimilables. ¿Por qué sería más confiable la ciencia natural, con muchos paradigmas que se suceden, que una ciencia con paradigmas que coexisten? ¿Por qué deberían ser preferibles los saberes que se contradicen en secuencias diacrónicas? ¿Qué ventaja hay en ello por sobre los saberes que reconocen oposiciones insalvables en forma sincrónica? Podría argumentarse que Kuhn exige la presentación de la ciencia normal para hablar seriamente de conocimiento científico. Pero ¿qué nos haría pensar que Kuhn no tomara con valor científico lo que los distintos paradigmas psicológicos le ofrecieran?
El planteo de la cientificidad de la psicología en la obra de Kuhn puede representar ciertamente un problema. Pero este problema está originado por los límites de la epistemología kuhniana, contra los que él mismo se vio enfrentado y más de una vez debió revisar. Es probable que Kuhn abrigara la esperanza de que la psicología alcanzara un modelo unificador, como algunos suponen puede pretenderlo lograr el cognitivismo. Pero tal unificación no sólo no es deseable sino que desfiguraría el campo científico propio de la psicología. En el estado actual de la situación hay que admitir que la psicología, al igual que las demás ciencias sociales, es multiparadigmática por esencia. No existe ninguna necesidad ni urgencia de homogeneizar, en una forma explicativa general, cuestiones tan diversas que componen estos campos de investigación.
Por lo demás, y en cuanto al uso que hace Kuhn de la psicología del conocimiento en su obra, no evidencia ningún descrédito hacia ninguna de las teorías a las que acude de un modo explícito o implícito. Las investigaciones de la Gestalt, o de Piaget, como las de la psicología cognitiva en general, son tomadas por Kuhn con absoluta seriedad y como informes de alta relevancia para entender algo del comportamiento del campo científico. La utilización alternada de estas distintas teorías manifiesta su falta de adopción de un criterio único y pone a las claras el carácter multiparadigmático de la psicología, pero de ninguna manera el menosprecio de Kuhn respecto de los estudios de ese campo.
Conclusión
La psicología intenta explicar los procesos cognitivos del ser humano. Entre ellos, con particular interés, nos hemos detenido en los factores que inciden en los cambios científicos. Según Kuhn, en las crisis y cambios científicos juegan un papel fundamental los procesos psico-cognitivos. El interés manifestado por Kuhn a lo largo de su obra por la psicología del conocimiento es constante. Desde aproximaciones transitorias, como a la Gestalt o el asociacionismo, hasta uniones más prolongadas como con la psicología cognitiva o la psicología genética, Kuhn no ha dejado a lo largo de toda su obra espacio para la duda acerca de su interés en las teorías psicológicas. Esto nos lleva a ubicar a Kuhn dentro de los investigadores que han desarrollado desde su marco epistémico una verdadera psicología de la investigación.
Por otro lado, las investigaciones, que Kuhn llevó adelante en el campo de la historia de la ciencia, tienen vigencia para ayudarnos a pensar el estatuto epistémico de la psicología y su peculiar naturaleza científica. Pero además son un claro ejemplo de la exigencia interdisciplinaria propia del campo de investigación psicológica. Esta exigencia es acorde a la complejidad del comportamiento humano, objeto de estudio compartido por las ciencias sociales. Lejos de denostar a la psicología como pseudocientífica, Kuhn señala que lo propio de las Ciencias Sociales es el carácter multiparadigmático y no las convoca como otros científicos a abandonar su carácter sui generis en pos de un ropaje positivista. Por el contrario, se trata de mantener y sostener la cientificidad de la psicología desde su riqueza pluriparadigmática.
Notas
(1) Este artículo es parte del Proyecto P 404: Estrategias didácticas en el desarrollo de la sensibilidad moral en la educación. Facultad de Psicología de la UBA.
(2) Thomas S. Kuhn. The Quest for Physical Theory: Problems in the Methodology of Scientific Research, 3-30-III-1951, Thomas S. Kuhn Papers [MC 240], Institute Archives and Special Collections, Massachusetts Institute of Technology, Cambridge, Mass., caja 33, carpeta 11. La referencia y los comentarios que se desarrollan sobre este tema en el presente trabajo han sido tomados de Mayoral de Lucas (2004).
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Recibido el 22 Mar 2010
Aceptado el 28 Jun 2010
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